F. Noctívago
Poeta recién llegado
Me quedé escribiendo
Hasta que me leíste,
Pero el poema murió
Antes de llegar a tu boca.
Fui verso, vehemente,
Donde tú ya no eras.
Mi soneto, dejado a la niebla,
Quedó manchado de bruma,
Pero la bruma no logró borrarlo:
Solo esconderlo
Tus labios ya no son el refugio
Donde mi verso habita;
Pero en el vasto silencio del tiempo,
Mi voz será péndulo
Que marca la eternidad de lo que fuimos,
Oscilando entre olvido y memoria eterna.
Hasta que me leíste,
Pero el poema murió
Antes de llegar a tu boca.
Fui verso, vehemente,
Donde tú ya no eras.
Mi soneto, dejado a la niebla,
Quedó manchado de bruma,
Pero la bruma no logró borrarlo:
Solo esconderlo
Tus labios ya no son el refugio
Donde mi verso habita;
Pero en el vasto silencio del tiempo,
Mi voz será péndulo
Que marca la eternidad de lo que fuimos,
Oscilando entre olvido y memoria eterna.