Rafapuello
Poeta fiel al portal
Queriendo soñar lo no soñado
en este, el día de hoy,
en este presente del futuro pasado,
a soñar lo no soñado… a eso voy.
Caminando por el claro sendero de la oscuridad,
en ese lento afán de comprender lo ya explicado,
me topé con el oscuro camino de la claridad,
que, cual perverso, con cadenas me ha libertado.
Cadenas de amor y comprensión,
que con grilletes a mi corazón tiene atado,
alejando de mí la desazón,
alejándola con la libertad de un amor,
si, de un amor, de un amor hábilmente maniatado.
Ya con la claridad manifiesta
me invité a dar un paseo,
y, teniendo a la verdad como supuesta,
me embarque, de gatos en un trineo.
Habiendo ahora llegado al inicio
del espeso desierto de algas cubierto,
allí trepidaba, de flores un precipicio,
recordando la vida, en vida, del Mar muerto.
Me fui a recoger flores de polvo
en medio de la maraña de la jungla de arena,
y habiendo completado el colorido florero de escombro
observaba el horizonte lleno de espinas y hojas de pena.
Bogaba con ternura salvaje,
en el ímpetu tranquilo de aquellas aguas,
que brotando de las cataratas lagrimales
bañaban con dulzura salina la rocosa majagua.
Mientras,
en el ondular litigante
de un horizonte rígido,
el poder de un sol mutante
nos regala…
tibios cristales de un hielo hibrido.
Y de pie yo estaba,
sentado sobre mis pensamientos,
cuando colgando la mirada
sobre la arena del frio cimiento,
me di cuenta de la aljaba
que a la bóveda celeste aseguraba.
Y luego, enrumbándome seguro
por un carril de la láctea vía,
alcance ver a un estornudo
paseando en un tranvía.
Y en el oscuro profundo de ese claro cielo,
alegres pinceladas de negros colores
marcan curvos trazos de fino hielo,
parodiando con esto, un jardín de medias flores.
Y terminando lo no comenzado,
sumido en el brillo borrascoso de la oscuridad,
despertando del sueño no soñado,
atisbo mis ojos,
al presente… a la breve eternidad.
Rafael Puello
Barranquilla – Colombia.
en este, el día de hoy,
en este presente del futuro pasado,
a soñar lo no soñado… a eso voy.
Caminando por el claro sendero de la oscuridad,
en ese lento afán de comprender lo ya explicado,
me topé con el oscuro camino de la claridad,
que, cual perverso, con cadenas me ha libertado.
Cadenas de amor y comprensión,
que con grilletes a mi corazón tiene atado,
alejando de mí la desazón,
alejándola con la libertad de un amor,
si, de un amor, de un amor hábilmente maniatado.
Ya con la claridad manifiesta
me invité a dar un paseo,
y, teniendo a la verdad como supuesta,
me embarque, de gatos en un trineo.
Habiendo ahora llegado al inicio
del espeso desierto de algas cubierto,
allí trepidaba, de flores un precipicio,
recordando la vida, en vida, del Mar muerto.
Me fui a recoger flores de polvo
en medio de la maraña de la jungla de arena,
y habiendo completado el colorido florero de escombro
observaba el horizonte lleno de espinas y hojas de pena.
Bogaba con ternura salvaje,
en el ímpetu tranquilo de aquellas aguas,
que brotando de las cataratas lagrimales
bañaban con dulzura salina la rocosa majagua.
Mientras,
en el ondular litigante
de un horizonte rígido,
el poder de un sol mutante
nos regala…
tibios cristales de un hielo hibrido.
Y de pie yo estaba,
sentado sobre mis pensamientos,
cuando colgando la mirada
sobre la arena del frio cimiento,
me di cuenta de la aljaba
que a la bóveda celeste aseguraba.
Y luego, enrumbándome seguro
por un carril de la láctea vía,
alcance ver a un estornudo
paseando en un tranvía.
Y en el oscuro profundo de ese claro cielo,
alegres pinceladas de negros colores
marcan curvos trazos de fino hielo,
parodiando con esto, un jardín de medias flores.
Y terminando lo no comenzado,
sumido en el brillo borrascoso de la oscuridad,
despertando del sueño no soñado,
atisbo mis ojos,
al presente… a la breve eternidad.
Rafael Puello
Barranquilla – Colombia.