Escucho el canto del ave en tu voz,
envuelve al ambiente, a nosotros,
no descubre el cielo, lo reinventa,
con más color y menos calma.
A veces amor, a veces deseo,
el alma se regociga con la noche
y la noche me perdona el desvelo
con dulce inspiración y derroche.
Contigo viviendo en mi todo el tiempo,
me alegro por saberte en mi vida,
me amargo por tenerte lejos
y clavada en mi mundo como espina.
Si puedes, regalame un sueño,
uno donde el olvido no exista,
que el amor sea suficiente argumento
para vislumbrar la alegría.