un sueño

Margarita Csanady

Poeta asiduo al portal
La televisión está encendida,
la lúz en el salón,
los corazones adormecidos por un falso sueño.
Cada vez más se apartan las cinturas
creadas para la acaracia.
Transcurre así la tarde,
y el salón se llena de duendes extraños,
seres ajenos a nuestras manos.
Luego llega la soledad,
me hago el amor, me pienso y me recreo...
Cuando estamos sentado sobre el abismo
nos aferramos a los ojos, nos descubrimos.
Entonces por la ventana vuelven a entrar las flores,
nos sentamos en el salón con el alma encendida,
las bocas adormecidas
por la alegría de un sueño.
 
La televisión está encendida,
la lúz en el salón,
los corazones adormecidos por un falso sueño.
Cada vez más se apartan las cinturas
creadas para la acaracia.
Transcurre así la tarde,
y el salón se llena de duendes extraños,
seres ajenos a nuestras manos.
Luego llega la soledad,
me hago el amor, me pienso y me recreo...
Cuando estamos sentado sobre el abismo
nos aferramos a los ojos, nos descubrimos.
Entonces por la ventana vuelven a entrar las flores,
nos sentamos en el salón con el alma encendida,
las bocas adormecidas
por la alegría de un sueño.

Es una pena. Este poema no merece el cero en el que está sumido. Lo subo para que lo lea mas gente.

Un abrazo.
 

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