Igual que un sueño joven, y azul adolescente
te imagino -nereida- cada día
y en ese anhelo incierto sumergía
mis espumas de amor efervescente.
Tu voz de caracola dulcemente
es eco enamorado que me guía,
serás entonces mía
enredado en el nácar de tu cintura ardiente.
Eres -náyade alada-
la diosa de mi eterna marejada
la Venus que su sexo se enciende en mi coraje,
y naufragando yo en tu seno argente
seré otra vez marino impenitente
que busca en tu cintura el fin del viaje.
PepeSori
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