TARZIUS
Poeta recién llegado
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Y estabamos ahì,indubitablemente;
entre una tènue e indeleble lìnea del tiempo.
lìnea vertical que divìde lo que fuè y lo que serà,
lìnea exacta y precisa llamada :HOY.
Todo habìa desaparecido,no existìa nada mas que el momento;
y entre èl estabamos tu y yo .
Apartir de ese instante habìamos desnudado nuestros cuerpos
de una pesada armadura ,pues no habìa por que combatir mas.
En la ligereza de nuestros cuerpos entrelazados en aquel lecho;
la energìa sentimos expandirse cada vez mas,
hasta verse relajada y tranquila en su estado natural.
Que momentos ...!Aunque breves, se dan asi mismos a disfutar.
Tanto que en elos destella la eternidad
en la dulce caricia de nuestra felicidad.
Fuè el abrazo sincero el que nos hizo èsto experimentar;
mas algùn tiempo atràs,tan sòlo existìa el rostro de un sentimiento
que humilde esperaba a ser acariciado .Rostro que los dos
contemplamos al dirigir las miradas como contemplando el alba de un nuevo amanecer.
Y,asì ahora ...
Entrelazados en cuerpo y corazòn juntos resolvimos suspirar,
para asì liberar un tierno anhelo que pronto se echò
a volar;tan decidido y firme como sabiendo que rumbo era el que debìa tomar.
Mas al verlo partir,mi mente inquieta comenzò a perturbar...
Adonde ha ido ?
Enque lugar preciso se pozarà?
Y al sentìr nuevamente tu abrazo,
fuì saciado de paz al empaparme de cariño;
refrescandomi inapropiada preocupaciòn.
(...)
PARTE 1 TARZIUS SIRIDIÒN ANAB OTAM
Y estabamos ahì,indubitablemente;
entre una tènue e indeleble lìnea del tiempo.
lìnea vertical que divìde lo que fuè y lo que serà,
lìnea exacta y precisa llamada :HOY.
Todo habìa desaparecido,no existìa nada mas que el momento;
y entre èl estabamos tu y yo .
Apartir de ese instante habìamos desnudado nuestros cuerpos
de una pesada armadura ,pues no habìa por que combatir mas.
En la ligereza de nuestros cuerpos entrelazados en aquel lecho;
la energìa sentimos expandirse cada vez mas,
hasta verse relajada y tranquila en su estado natural.
Que momentos ...!Aunque breves, se dan asi mismos a disfutar.
Tanto que en elos destella la eternidad
en la dulce caricia de nuestra felicidad.
Fuè el abrazo sincero el que nos hizo èsto experimentar;
mas algùn tiempo atràs,tan sòlo existìa el rostro de un sentimiento
que humilde esperaba a ser acariciado .Rostro que los dos
contemplamos al dirigir las miradas como contemplando el alba de un nuevo amanecer.
Y,asì ahora ...
Entrelazados en cuerpo y corazòn juntos resolvimos suspirar,
para asì liberar un tierno anhelo que pronto se echò
a volar;tan decidido y firme como sabiendo que rumbo era el que debìa tomar.
Mas al verlo partir,mi mente inquieta comenzò a perturbar...
Adonde ha ido ?
Enque lugar preciso se pozarà?
Y al sentìr nuevamente tu abrazo,
fuì saciado de paz al empaparme de cariño;
refrescandomi inapropiada preocupaciòn.
(...)
PARTE 1 TARZIUS SIRIDIÒN ANAB OTAM