CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era un tipo duro,
de los que no hacen preguntas
ni las contestan,
arrogante, seguro de sí mismo,
en apariencia.
Tropezó con ella,
alegre hasta morir
risueña por necesidad
fracasada en amores,
afanosa por vivir.
Ella le abrió su corazón
le amó, como sólo ama un loco,
sin parapetos ni fisuras
arrojándose sin arneses
al abismo de su mirada.
A días, el tipo duro se ablandaba,
no hacía preguntas ni respondía
pero se enamoraba,
perdía hasta la corbata
aunque no la llevara.
Parecía un niño indefenso
ahogado en sus pechos
naufrago entre sus piernas
desamparado en sus brazos
escondido en su boca.
Pero era un tipo duro
y a ráfagas volvía su arrogancia,
daba tumbos y balanceos
entre la insolencia y la humildad
la valentía y la torpeza.
Ella confundida, esperaba,
paciente aguardaba
las noches en que se volvía niño indefenso
olvidaba las preguntas sin respuesta
arrinconaba su zozobra...
Ella siguió alegre hasta morir
riendo por necesidad
afanosa por vivir
asumiendo un nuevo fracaso.
Le dijo adiós, aunque le amaba
como sólo ama un loco...
pero un tipo duro
ni sabe
ni se deja amar.
de los que no hacen preguntas
ni las contestan,
arrogante, seguro de sí mismo,
en apariencia.
Tropezó con ella,
alegre hasta morir
risueña por necesidad
fracasada en amores,
afanosa por vivir.
Ella le abrió su corazón
le amó, como sólo ama un loco,
sin parapetos ni fisuras
arrojándose sin arneses
al abismo de su mirada.
A días, el tipo duro se ablandaba,
no hacía preguntas ni respondía
pero se enamoraba,
perdía hasta la corbata
aunque no la llevara.
Parecía un niño indefenso
ahogado en sus pechos
naufrago entre sus piernas
desamparado en sus brazos
escondido en su boca.
Pero era un tipo duro
y a ráfagas volvía su arrogancia,
daba tumbos y balanceos
entre la insolencia y la humildad
la valentía y la torpeza.
Ella confundida, esperaba,
paciente aguardaba
las noches en que se volvía niño indefenso
olvidaba las preguntas sin respuesta
arrinconaba su zozobra...
Ella siguió alegre hasta morir
riendo por necesidad
afanosa por vivir
asumiendo un nuevo fracaso.
Le dijo adiós, aunque le amaba
como sólo ama un loco...
pero un tipo duro
ni sabe
ni se deja amar.
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