• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Un tren llamado incertidumbre

penabad57

Poeta veterano en el portal
El anuncio de la partida en mis oídos,
la ausencia se viste con ecos de futuro.

En la estación no hay dioses ni arcángeles,
un perfume de olvido, oxígeno del adiós
apenas difumina el cobre de las arcadas,
el humo blanco de los trenes roba a la noche
su luz de luna, caen las sombras como un viento azul,
solo los ojos del niño entienden los espejismos del más allá,
la deriva de los sueños, la incógnita de una hospitalidad ciega.

Sin fulgor el halo rectangular de los rótulos,
timbres tan antiguos como la voz de la aurora
percuten en los minutos, hacen sangre de los horarios,
reverberan en la lisura de los billetes intactos.

Un perdido círculo de luz habita en el horizonte,
el tren proyecta un río o un derrumbe de aventuras y carne,
un gas de ramas genealógicas en los párpados,
una identidad de ojos verdes que despiden a los taxis vacíos.

La rabia del murciélago al no sentir el calor de los túneles,
la transición de los rostros sin mirada, las vías como venas
de níquel, la estrategia de las arañas bajo el farol; y un ayer
en la mochila de epístolas y certificados, de llaveros que no abren
ninguna puerta, de nombres que muy pronto se posaran
en el mañana como árboles de ahínco, o puñales de fracaso.
 
El anuncio de la partida en mis oídos,
la ausencia se viste con ecos de futuro.

En la estación no hay dioses ni arcángeles,
un perfume de olvido, oxígeno del adiós
apenas difumina el cobre de las arcadas,
el humo blanco de los trenes roba a la noche
su luz de luna, caen las sombras como un viento azul,
solo los ojos del niño entienden los espejismos del más allá,
la deriva de los sueños, la incógnita de una hospitalidad ciega.

Sin fulgor el halo rectangular de los rótulos,
timbres tan antiguos como la voz de la aurora
percuten en los minutos, hacen sangre de los horarios,
reverberan en la lisura de los billetes intactos.

Un perdido círculo de luz habita en el horizonte,
el tren proyecta un río o un derrumbe de aventuras y carne,
un gas de ramas genealógicas en los párpados,
una identidad de ojos verdes que despiden a los taxis vacíos.

La rabia del murciélago al no sentir el calor de los túneles,
la transición de los rostros sin mirada, las vías como venas
de níquel, la estrategia de las arañas bajo el farol; y un ayer
en la mochila de epístolas y certificados, de llaveros que no abren
ninguna puerta, de nombres que muy pronto se posaran
en el mañana como árboles de ahínco, o puñales de fracaso.
Especial revisión a la partida de un tren, con la mirada del sueño y la emoción a esa estación que mora en los recuerdos de la infancia y el avanzar de un convoy en la noche cuya oscuridad es rota por ese foco que corre con ansia.
Un poema muy interesante. Cordiales saludos.
 
las estaciones de trenes, y los trenes tienen ese sensación de perder algo.
Sin embargo, tu ves esa luz como algo esperanzador, nos despojamos siempre de algo cuando nos vamos. Un abrazo poeta
 
El anuncio de la partida en mis oídos,
la ausencia se viste con ecos de futuro.

En la estación no hay dioses ni arcángeles,
un perfume de olvido, oxígeno del adiós
apenas difumina el cobre de las arcadas,
el humo blanco de los trenes roba a la noche
su luz de luna, caen las sombras como un viento azul,
solo los ojos del niño entienden los espejismos del más allá,
la deriva de los sueños, la incógnita de una hospitalidad ciega.

Sin fulgor el halo rectangular de los rótulos,
timbres tan antiguos como la voz de la aurora
percuten en los minutos, hacen sangre de los horarios,
reverberan en la lisura de los billetes intactos.

Un perdido círculo de luz habita en el horizonte,
el tren proyecta un río o un derrumbe de aventuras y carne,
un gas de ramas genealógicas en los párpados,
una identidad de ojos verdes que despiden a los taxis vacíos.

La rabia del murciélago al no sentir el calor de los túneles,
la transición de los rostros sin mirada, las vías como venas
de níquel, la estrategia de las arañas bajo el farol; y un ayer
en la mochila de epístolas y certificados, de llaveros que no abren
ninguna puerta, de nombres que muy pronto se posaran
en el mañana como árboles de ahínco, o puñales de fracaso.

Ese ritmo de tren temporal que se mira en los sueños comprende que las ramas
de los sentimientos avanzan. la oscuridad es elevada en esa luz que es ansia
para entretener a unos sentimientos que buscan la iluminacion.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
Especial revisión a la partida de un tren, con la mirada del sueño y la emoción a esa estación que mora en los recuerdos de la infancia y el avanzar de un convoy en la noche cuya oscuridad es rota por ese foco que corre con ansia.
Un poema muy interesante. Cordiales saludos.
Gracias por acercarte a este poema y dejar tu comentario. Un saludo cordial-
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba