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Un tres de bastos y un full de anises

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca doy consejos ni sé pedirlos aunque me muera,
la maldita pena de sonrojarse puede más que la luna
y en todo el planeta puedo correr a buscarte,
un sí no fue tan tarde como lo planeé
pásame el tóxico, que no quede ninguna.

Me disipan las dudas de que me aten a la cordura
ni voy por ella ni ella pregunta por mí,
dime de qué color tiene los ojos
el santo de las cunas, la mujer de mis ternuras
y el tonto de mi glamour.

No es que madure las letras,
lo que me queda, ya te dije, es mi pena
atada a un mausoleo, a mi último trofeo al amor,
enjabónate la espalda, aféitame la barba
que ya no puedo yo.

Peligro de correr en autopista
peligro de que me descarrile la ilusión,
epopeyas viví como columpista,
la última de mis maniobras un Oscar me dio.

Ojala sepan tratarme bien las musas
ojala el jodido de Cupido no me vacile,
un tres de bastos y un full de anises
para las cicatrices que el mar me recordó.

No me fíes ni el mote
ten cuidado de no pasar de listo,
que no cunda el pánico que ahora estamos listos
Moisés ¿qué haces conmigo?
aquí la ley la pongo yo.

Pasé de largo por el Valle de las Risas
inventé mi nombre y hasta mi corazón,
ya no soy fulano ahora soy mengano
dormí en el cuartel de la vida
pasé por el colegio mintiendo en religión.

No tengo un ápice de adivino
ni conozco el país de las maravillas,
pero he hecho moldes de remolinos
con un oasis de virgencitas.

Peligro de correr en autopista
peligro de ganar por intención,
Judas, Zeus, Buda y el último analfabetita
el poder de saber todo y aquí nada pasó.

Peligro de caer en la cordura
peligro de ser hombre de valor,
Batman, Robin Hood y un diputado
que creyó que estaba cuerdo y nunca despertó.
 
Última edición:
me parece una hazaña tu poema muy sentido, abrazos
Nunca doy consejos ni sé pedirlos aunque me muera,
la maldita pena de sonrojarse puede más que la luna
y en todo el planeta puedo correr a buscarte,
un sí no fue tan tarde como lo planeé
pásame el tóxico, que no quede ninguna.

Me disipan las dudas de que me aten a la cordura
ni voy por ella ni ella pregunta por mí,
dime de qué color tiene los ojos
el santo de las cunas, la mujer de mis ternuras
y el tonto de mi glamour.

No es que madure las letras,
lo que me queda, ya te dije, es mi pena
atada a un mausoleo, a mi último trofeo al amor,
enjabónate la espalda, aféitame la barba
que ya no puedo yo.

Peligro de correr en autopista
peligro de que me descarrile la ilusión,
epopeyas viví como columpista,
la última de mis maniobras un Oscar me dio.

Ojala sepan tratarme bien las musas
ojala el jodido de Cupido no me vacile,
un tres de bastos y un full de anises
para las cicatrices que el mar me recordó.

No me fíes ni el mote
ten cuidado de no pasar de listo,
que no cunda el pánico que ahora estamos listos
Moisés ¿qué haces conmigo?
aquí la ley la pongo yo.

Pasé de largo por el Valle de las Risas
inventé mi nombre y hasta mi corazón,
ya no soy fulano ahora soy mengano
dormí en el cuartel de la vida
pasé por el colegio mintiendo en religión.

No tengo un ápice de adivino
ni conozco el país de las maravillas,
pero he hecho moldes de remolinos
con un oasis de virgencitas.

Peligro de correr en autopista
peligro de ganar por intención,
Judas, Zeus, Buda y el último analfabetita
el poder de saber todo y aquí nada pasó.

Peligro de caer en la cordura
peligro de ser hombre de valor,
Batman, Robin Hood y un diputado
que creyó que estaba cuerdo y nunca despertó.
 

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