Desperté de un profundo y triste sueño…
Yo me hallaba pidiendo un donativo,
suplicante, cual mísero harapiento,
justamente sentado en una calle.
Y mostraba un envase algo pequeño
donde echaban con gesto despectivo
las monedas que tira un avariento,
pues recuerdo con ira este detalle.
Y pasó que a mi lado otro mendigo
con el bote vacío me miraba
con furor, con envidia y enemigo.
Comprobando que ya no me observaba,
sin que nadie lo viera, sin testigo,
en su envase dejé.. lo que envidiaba
________________________
Última edición: