jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
el otro día leí
que probablemente haya en el universo
cientos de miles de millones de planetas
parecidos a la tierra
que probablemente haya vida en ellos
que probablemente haya ríos y mares y bosques y montañas
y perros y gatos y piojos y pulgas
y víboras y peces globo y elefantes y seres dotados
de cierto nivel de inteligencia en ellos
que probablemente a unos cuantos de estos últimos
también les da por escribir poesía
que probablemente la poesía que escriben estos poetas alienígenas
resulte ser bastante parecida a esa mierda azucarada y sentimental
que sus colegas terrícolas han venido escribiendo durante siglos
abusando de temas tales como las virtudes infinitas de la mujer amada
el encanto y la gracia de las putas maripositas del jardín
la melancolía de las lunas plateadas y los atardeceres soñadores
el abismal pesar de los corazones rotos y el terrible dolor
que invade el alma del amante desde el día
en que el objeto de su amor huye de su lado
condenándolo así a precipitarse en brazos de
indecentes mujerzuelas alcohólicas que le exprimirán los huevos hasta dejarlo
en los puros pinches pellejos
cientos de miles de millones de planetas llenos a reventar
de poetas pedorros y mamones que escriben poesía
porque no encuentran nada mejor que hacer con su tiempo libre
(si pusieran a todos los poetas del universo en una fila
le darían la vuelta al infinito y aun así
todavía sobraría mas de la mitad de estos hijos de puta)
desde el día que leí eso se me desinflaron mis ínfulas poéticas
así, en lugar de escribir fui a la playa y bebí cerveza
me acosté con una fulana gorda y borracha que me presentó un amigo
compré un colchón nuevo porque el anterior
estaba ya infestado de ácaros y olía raro
paseé en bicicleta por la orilla del río
paseé por el parque mirando a ver si encontraba
alguna colegiala que me enseñara la bragas
me volví a emborrachar y me volví a acostar tres veces
con la gorda que me había presentado mi amigo
(estas gordas borrachas son unas bestias hambrientas de sexo)
-y en las noches en que no podía dormir
miraba porno y buscaba en el chatrulete
alguna tipa que quisiera ver cómo me masturbaba
(a veces tienes suerte y ellas también se toquetean el coño)-
no fue sino hasta hoy que pude volver a coger la pluma
sin embargo, debo admitir que no las tengo todas conmigo
me pongo a pensar en todos esos miles de millones de pendejos
dispersos a través de las infinitas tinieblas del espacio
cada uno luchando allá en su particular distante mundo por escribir
uno más de sus pedorros poemitas salpicados de libélulas y gorriones
-poemitas que no le interesa leer a nadie, por supuesto-
y siento cómo de inmediato se me quitan las
pocas ganas que tengo de seguir con esto
¿tiene realmente algún sentido que yo contribuya -me digo-
con mi pequeña y humilde aportación literaria
a incrementar ese inmenso montón de poemas que crece y se expande
frívola y gratuitamente, como un gigantesco tsunami de mierda que
al final terminará inundando hasta el más remoto rincón del universo?
solo a un estúpido idiota subnormal se le ocurriría pensar
que realmente sirve de algo
(y a los que escriben poesía, claro)
.
.
que probablemente haya en el universo
cientos de miles de millones de planetas
parecidos a la tierra
que probablemente haya vida en ellos
que probablemente haya ríos y mares y bosques y montañas
y perros y gatos y piojos y pulgas
y víboras y peces globo y elefantes y seres dotados
de cierto nivel de inteligencia en ellos
que probablemente a unos cuantos de estos últimos
también les da por escribir poesía
que probablemente la poesía que escriben estos poetas alienígenas
resulte ser bastante parecida a esa mierda azucarada y sentimental
que sus colegas terrícolas han venido escribiendo durante siglos
abusando de temas tales como las virtudes infinitas de la mujer amada
el encanto y la gracia de las putas maripositas del jardín
la melancolía de las lunas plateadas y los atardeceres soñadores
el abismal pesar de los corazones rotos y el terrible dolor
que invade el alma del amante desde el día
en que el objeto de su amor huye de su lado
condenándolo así a precipitarse en brazos de
indecentes mujerzuelas alcohólicas que le exprimirán los huevos hasta dejarlo
en los puros pinches pellejos
cientos de miles de millones de planetas llenos a reventar
de poetas pedorros y mamones que escriben poesía
porque no encuentran nada mejor que hacer con su tiempo libre
(si pusieran a todos los poetas del universo en una fila
le darían la vuelta al infinito y aun así
todavía sobraría mas de la mitad de estos hijos de puta)
desde el día que leí eso se me desinflaron mis ínfulas poéticas
así, en lugar de escribir fui a la playa y bebí cerveza
me acosté con una fulana gorda y borracha que me presentó un amigo
compré un colchón nuevo porque el anterior
estaba ya infestado de ácaros y olía raro
paseé en bicicleta por la orilla del río
paseé por el parque mirando a ver si encontraba
alguna colegiala que me enseñara la bragas
me volví a emborrachar y me volví a acostar tres veces
con la gorda que me había presentado mi amigo
(estas gordas borrachas son unas bestias hambrientas de sexo)
-y en las noches en que no podía dormir
miraba porno y buscaba en el chatrulete
alguna tipa que quisiera ver cómo me masturbaba
(a veces tienes suerte y ellas también se toquetean el coño)-
no fue sino hasta hoy que pude volver a coger la pluma
sin embargo, debo admitir que no las tengo todas conmigo
me pongo a pensar en todos esos miles de millones de pendejos
dispersos a través de las infinitas tinieblas del espacio
cada uno luchando allá en su particular distante mundo por escribir
uno más de sus pedorros poemitas salpicados de libélulas y gorriones
-poemitas que no le interesa leer a nadie, por supuesto-
y siento cómo de inmediato se me quitan las
pocas ganas que tengo de seguir con esto
¿tiene realmente algún sentido que yo contribuya -me digo-
con mi pequeña y humilde aportación literaria
a incrementar ese inmenso montón de poemas que crece y se expande
frívola y gratuitamente, como un gigantesco tsunami de mierda que
al final terminará inundando hasta el más remoto rincón del universo?
solo a un estúpido idiota subnormal se le ocurriría pensar
que realmente sirve de algo
(y a los que escriben poesía, claro)
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