Edgar Márquez
Poeta recién llegado
Si las nubes fueran mi límite,
traspasaría su algodón con mi puño levantado,
Y al deformar su figura podría permitirme…
Un pedazo de Dios sobre mis manos
traspasaría su algodón con mi puño levantado,
Y al deformar su figura podría permitirme…
Un pedazo de Dios sobre mis manos
Vería el paraíso en un acto irreverente
cantando al son de un ángel juguetón
y grabaría la imagen eternamente
de una bella ninfa desnuda en el rincón
cantando al son de un ángel juguetón
y grabaría la imagen eternamente
de una bella ninfa desnuda en el rincón
Después…
descendería al inframundo por obseno
condenado a la ceguera de un mundo impresionante
¿Pero cuanto vale un divino momento?
solo la eternidad en mi mente cabalgante.
condenado a la ceguera de un mundo impresionante
¿Pero cuanto vale un divino momento?
solo la eternidad en mi mente cabalgante.
Tus ojos son las nubes
Tan bellos y cambiantes a los vientos
tan profundos que un peligro los infunde
de mi encanto que traspasa sobre ellos
Tan bellos y cambiantes a los vientos
tan profundos que un peligro los infunde
de mi encanto que traspasa sobre ellos
Y al deformar su mirada podré permitirme
un pedazo de ti más allá de un encuentro
más allá de un paraíso que se extingue
al estar entre tus lindos ojos negros
un pedazo de ti más allá de un encuentro
más allá de un paraíso que se extingue
al estar entre tus lindos ojos negros
Lo demás….es solo un viaje al otro extremo.
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