Jonathan Jesus
Exp..
Me vieron escribir y sin temor les dije:
-Eran fantasmas, miles, se quejaban del dolor,
un largo escalofrío recorrió nuestras almas,
se escuchaban las balas y los gritos del miedo...
Eran niños, jóvenes, adultos que lloraban.
Sus lagrimas oscuras escurrían del monte.
Era de noche cuando les vi, mi piel se empujo
tratando de evadir el frío que se caía.
Corrí con miedo largo, la luna se escondía
y el río silencioso les mostraba respeto.
No quería llorar mostrando debilidad,
sus almas ásperas gritaban: -Ayuda, ¡ayuda!
Un fuerte eco anudaba en mi garganta, temblaba
de pánico y dolor. Sus ojos eran cavernas
llenas de gusanos postrados en la mirada.
Doblegue mi espíritu, era algo paranormal,
trate de regresar del decimo viaje astral
mientras escuchaba sus voces cortando mi piel,
un ardor quemaba mis pies mientras caminaba
de regreso. Ella tomo mi mano con fuerza,
pero ya era tarde, la quinta puerta se había
cerrado… Desde entonces escribo sin existir.
-Eran fantasmas, miles, se quejaban del dolor,
un largo escalofrío recorrió nuestras almas,
se escuchaban las balas y los gritos del miedo...
Eran niños, jóvenes, adultos que lloraban.
Sus lagrimas oscuras escurrían del monte.
Era de noche cuando les vi, mi piel se empujo
tratando de evadir el frío que se caía.
Corrí con miedo largo, la luna se escondía
y el río silencioso les mostraba respeto.
No quería llorar mostrando debilidad,
sus almas ásperas gritaban: -Ayuda, ¡ayuda!
Un fuerte eco anudaba en mi garganta, temblaba
de pánico y dolor. Sus ojos eran cavernas
llenas de gusanos postrados en la mirada.
Doblegue mi espíritu, era algo paranormal,
trate de regresar del decimo viaje astral
mientras escuchaba sus voces cortando mi piel,
un ardor quemaba mis pies mientras caminaba
de regreso. Ella tomo mi mano con fuerza,
pero ya era tarde, la quinta puerta se había
cerrado… Desde entonces escribo sin existir.
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