Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apareces hasta en mis sueños, gatita de cabellos oscuros,
emitiendo una voz que a mí me eriza la barba,
simulando que no eres tan muchacha
para este viejo sin mar.
Demórate en dormir, que hoy te quiero decir
que a mi edad me hacía falta reír
como ríe el viento que al tocarte
toma razón para vivir.
Ni la ballena de Jonás, ni un cuchillo para el pan,
en este almanaque que no tiene feriados
solamente faltan tus besos que son los aliados
de esta Sodoma que en tu pecho quiere resucitar.
Pinocho, aprovechando que tuvo un hada madrina
se hizo el tonto para disfrutar de la vida
sin miedo a las penitencias que nacen del día
y que al igual que mis sanos pensamientos
se mueren cuando anochece y te dejas llegar.
Las horas se deshacen en minutos que son horas
y la culpa de enamorarme la cargas tú en tu conciencia,
suspiro porque no te tengo cerca
y a este avión le faltan tus labios para volar.
Ni el templo de Salomón, ni un leño para cocinar,
en este santuario que carece de parte virgen
existe un Arca de Noé que no precisa diluvio
más que aquél que nuestros cuerpos crean con gusto.
Dichoso el bueno de Pinocho
que nunca ocupó un mal pensamiento para endurecer,
ni voces en su cabeza para entender
que el amor es una obra de arte
que no debe envejecer.
emitiendo una voz que a mí me eriza la barba,
simulando que no eres tan muchacha
para este viejo sin mar.
Demórate en dormir, que hoy te quiero decir
que a mi edad me hacía falta reír
como ríe el viento que al tocarte
toma razón para vivir.
Ni la ballena de Jonás, ni un cuchillo para el pan,
en este almanaque que no tiene feriados
solamente faltan tus besos que son los aliados
de esta Sodoma que en tu pecho quiere resucitar.
Pinocho, aprovechando que tuvo un hada madrina
se hizo el tonto para disfrutar de la vida
sin miedo a las penitencias que nacen del día
y que al igual que mis sanos pensamientos
se mueren cuando anochece y te dejas llegar.
Las horas se deshacen en minutos que son horas
y la culpa de enamorarme la cargas tú en tu conciencia,
suspiro porque no te tengo cerca
y a este avión le faltan tus labios para volar.
Ni el templo de Salomón, ni un leño para cocinar,
en este santuario que carece de parte virgen
existe un Arca de Noé que no precisa diluvio
más que aquél que nuestros cuerpos crean con gusto.
Dichoso el bueno de Pinocho
que nunca ocupó un mal pensamiento para endurecer,
ni voces en su cabeza para entender
que el amor es una obra de arte
que no debe envejecer.
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