Itamar
Poeta asiduo al portal
Diluyo la utopía de tu innecesaria felicidad en mi cuerpo,
destilo de la lluvia esa macabra sonrisa en las noches
que me viste con ropas de gris color;
y comienza la gula indeseable por atrapar las constelaciones
y derramar el café en la vertiente de un día sin sol.
Son las ondas envolventes del olor, de la risa,
del estado sobrio de una copa, del manto que cae
a destiempo del recuerdo, del vino que ha macerado tu sangre.
La procesión de las ausencias muertas, la crucifixión de la vida de un amante,
todo acumulado, todo en su conjunto
distribuido en el irónico bullicio de un bar,
en la compañía omnipresente, en las texturas comestibles de un buen plato.
Receso del pensar...
Se abre el telón a la nueva actuación de miradas,
a la composición de palabras estimulantes...
fusiones que dan pasos juguetones en la escalera de las reacciones,
las aletas de tu cuerpo reconocen la curvatura del mío
...es el tercer escalón, y la palabra se priva
por el movimiento circular de una boca
y el reloj se descompone ante la proximidad de los cuerpos,
el estallido del sonido del maíz explotado en los labios,
la degustativa intención que las sábanas intuyen desde lejos,
es la justa telepatía corporal.
Sugerente oscuridad la que escoge la gaviota para expandir sus alas y volar.
destilo de la lluvia esa macabra sonrisa en las noches
que me viste con ropas de gris color;
y comienza la gula indeseable por atrapar las constelaciones
y derramar el café en la vertiente de un día sin sol.
Son las ondas envolventes del olor, de la risa,
del estado sobrio de una copa, del manto que cae
a destiempo del recuerdo, del vino que ha macerado tu sangre.
La procesión de las ausencias muertas, la crucifixión de la vida de un amante,
todo acumulado, todo en su conjunto
distribuido en el irónico bullicio de un bar,
en la compañía omnipresente, en las texturas comestibles de un buen plato.
Receso del pensar...
Se abre el telón a la nueva actuación de miradas,
a la composición de palabras estimulantes...
fusiones que dan pasos juguetones en la escalera de las reacciones,
las aletas de tu cuerpo reconocen la curvatura del mío
...es el tercer escalón, y la palabra se priva
por el movimiento circular de una boca
y el reloj se descompone ante la proximidad de los cuerpos,
el estallido del sonido del maíz explotado en los labios,
la degustativa intención que las sábanas intuyen desde lejos,
es la justa telepatía corporal.
Sugerente oscuridad la que escoge la gaviota para expandir sus alas y volar.
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