ludmila
Poeta veterano en el portal
Una alquimia
la leyenda de tus besos.
Y un cielo que despunta
en sábanas mareadas
por secuestro de un ámbar
que endurece el tibio
y enhiesto ardor por los recuerdos.
Una catedral
tus dedos
y el almizcle en la ecuación de tus caricias
de la cual sólo tú y yo
sabíamos la fórmula.
Se diluyó
hasta el centro del sabor
y como hojas de bandoneón
se deshidratan en ti,
como genuino propietario
de mi nada
la leyenda de tus besos.
Y un cielo que despunta
en sábanas mareadas
por secuestro de un ámbar
que endurece el tibio
y enhiesto ardor por los recuerdos.
Una catedral
tus dedos
y el almizcle en la ecuación de tus caricias
de la cual sólo tú y yo
sabíamos la fórmula.
Se diluyó
hasta el centro del sabor
y como hojas de bandoneón
se deshidratan en ti,
como genuino propietario
de mi nada