La clase gobernante de los Estados Unidos de América, subsidiaria del empresariado y de la banca de ese mismo país, no entiende, ni entenderá jamás, ninguna noción de organización política y socioeconómica que implique autodeterminación, soberanía y competencia verdadera, con eventual derrota ante un adversario superior. Lamentablemente esas clases dirigenciales tienen demasiado incrustado en su sustrato cultural dos cuentos: el del vaquero "malote" que todo lo resuelve destruyendo al otro a tiros, y el del "destino manifiesto", según el cual la "providencia" los designó a ellos para dirigir a buen destino la marcha de la humanidad y, por lo tanto, esa misma providencia los dotó a ellos, en detrimento de las demás razas, sociedades, culturas del mundo... de la razón verdadera. Así las cosas, de acuerdo con el pensamiento de esas clases, el mundo debe dejarse guiar por los norteamericanos pues al fin y al cabo ellos "tienen la razón" (dictada por la Providencia -con mayúscula), y además tienen las armas, y quien no sea capaz de ver eso es un demente, un disociado o un terrorista. Así que toda sociedad que intente marchar por su propio camino, sin dependencia política ni sujección económica a los designios del gobierno estadounidense, será tenido por ellos como una amenaza, y nadie amenaza a un vaquero.
China se les ha convertido en una amenaza formidable. Luego, el gobierno chino es antidemocrático, tramposo, irresponsable y dele usted por ese camino que hay bastante más.
Sin querer significar que el gobierno chino sea la reencarnación en estructura política de la madre Teresa de Calcuta (que no lo es), China, desde la época de Mao Tse Tung (o Zedong, como lo llaman desde hace tiempo) tiene un proyecto nacional y lo está desarrollando desde hace tiempo, con éxito. Otras naciones también tienen sus propios proyectos e igualmente los ejecutan con éxito, teniendo que soportar la desaprobación, la crítica acerba y la acción coercitiva (cuando no la guerra "preventiva" o de cualquier otro tipo) por parte del gobierno estadounidense, que tiene la pésima costumbre de meter las narices -y mucho más- en la vida, en el quehacer de todo el mundo, como si alguien los hubiese nombrado tutores, policías, vigilantes... de la humanidad. Ah, sí, lo olvidaba: los nombró "La Providencia" a través del destino manifiesto. Es así que naciones como Norcorea, Irán y Rusia, son desde "represoras sangrientas capaces de matar a sus poblaciones de hambre", pasando por narcoestados y demás blablablá, hasta amenazas ciertas no ya para los Estados Unidos, sino para el mundo entero... razón por la cual el "mundo libre" debería intervenirlas, sanearlas o incluso hacerlas desaparecer, si es que no cogen el carril del vaquero.
No me enredaré con Marx y sus aciertos o desaciertos. Marx vivió en un contexto y en una época. Su producción intelectual fue su respuesta al marco en el que le tocó existir. Yo no creo que la China de hoy sea marxista, ni capitalista. Creo que la China es simplemente china. Los iraníes tampoco parecen muy marxistas; ni siquiera los norcoreanos... que nos son pintados como demonios locos de un país atrasado y muerto de hambre, en el que sin embargo se producen ingenios científicos tales como satélites y armas de alcance intercontinental (vaya contradicción).
Cada vez que se le coloca un "ismo" como condición al bienestar de los pueblos, insurge una elite que convierte dicho "ismo" en mecan"ismo" de parasitación de la sociedad, con el fin de favorecerse a sí misma por encima del favorecimiento del resto de la sociedad a la que pertenecen (qué decir de lo que le harían -y le hacen- al resto de las sociedades). Capitalismo, socialismo, humanismo (aunque nunca fue gobierno) y demás "ismos", siempre ha sido lo m"ismo".
Te felicito, Martín, por tu buena reflexión, que nos ha dado pie para comentarte, exponer nuestras ideas e incluso debatirlas en este foro de poetas pensantes.