Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
La maldita bomba rompe los huesos y la carne
haciéndola estallar a pedazos y partículas sin que te des cuenta.
Te hiere hasta matarte sin dolor,
pero te pudre por completo la vida entera
hasta dejarte como excremento derramado.
Un algo sin forma irreconocible.
Puede acabar por robarte la valentía,
pues eres nada cuando se grita de desesperación y de miedo,
y te hace clara las costillas expuestas
en la carnicería humana que prueba su sabor maldito.
¿Quieres saber a qué huele la carne humana quemada?
Pues, huele a la peor cosa que se puede oler
sobre todo porque se condimenta con una violencia tal
que hace hedionda la sangre seca
y el miedo en los ojos salidos de las victimas
que bien o mal mueren enseguida
después de dos minutos de sufrimiento.
haciéndola estallar a pedazos y partículas sin que te des cuenta.
Te hiere hasta matarte sin dolor,
pero te pudre por completo la vida entera
hasta dejarte como excremento derramado.
Un algo sin forma irreconocible.
Puede acabar por robarte la valentía,
pues eres nada cuando se grita de desesperación y de miedo,
y te hace clara las costillas expuestas
en la carnicería humana que prueba su sabor maldito.
¿Quieres saber a qué huele la carne humana quemada?
Pues, huele a la peor cosa que se puede oler
sobre todo porque se condimenta con una violencia tal
que hace hedionda la sangre seca
y el miedo en los ojos salidos de las victimas
que bien o mal mueren enseguida
después de dos minutos de sufrimiento.