Évano
Libre, sin dioses.
Cogí una brizna de yerba
y vi comer a caballos,
a vacas, corzos... Tras ellos,
raposas, lobos, milanos.
Después miré a las nubes,
al cielo, al sol y a los prados.
Pensé en la lluvia y sudor
del hombre que sufre al campo.
Entre la yerba observé
pequeños seres luchando
por el puñado de verde
que tenía entre mis manos.
Por fin pensé en el invierno,
cuando el mundo está callado.
La imagen la dio la alpaca
de paja que había a un lado.
"¡Qué bien que guardas la vida,
pequeña luz de verano!",
dije a la brizna de yerba
al soplarla de mi mano.
"Vendrán las noches y el frío;
la leña, el fuego y establos;
y otra vez tu sacrificio
será pasado por alto."
No sé si me oyó la brizna
que el viento llevaba a un álamo
con raíces en la acequia
de un río de cauce claro.
y vi comer a caballos,
a vacas, corzos... Tras ellos,
raposas, lobos, milanos.
Después miré a las nubes,
al cielo, al sol y a los prados.
Pensé en la lluvia y sudor
del hombre que sufre al campo.
Entre la yerba observé
pequeños seres luchando
por el puñado de verde
que tenía entre mis manos.
Por fin pensé en el invierno,
cuando el mundo está callado.
La imagen la dio la alpaca
de paja que había a un lado.
"¡Qué bien que guardas la vida,
pequeña luz de verano!",
dije a la brizna de yerba
al soplarla de mi mano.
"Vendrán las noches y el frío;
la leña, el fuego y establos;
y otra vez tu sacrificio
será pasado por alto."
No sé si me oyó la brizna
que el viento llevaba a un álamo
con raíces en la acequia
de un río de cauce claro.
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