Imagina un nudo en la garganta diluyéndose
a cada trago de herida perdonada, y en la lengua,
el ego murmurando su derrota. Propongo,
una cita en tus ojos, a la distancia que convengas,
para indultar las pisadas que ensuciaron
el suelo de la convivencia;
que adoptemos el secreto que se alza
como un puño cerrado
dispuesto a derribar el muro del orgullo,
lanzando sus piedras en jara
contra el recuerdo de una despedida prematura;
y si la enmienda prospera,
abandonemos nuestras sombras en el pretil
de un te quiero renovado.
a cada trago de herida perdonada, y en la lengua,
el ego murmurando su derrota. Propongo,
una cita en tus ojos, a la distancia que convengas,
para indultar las pisadas que ensuciaron
el suelo de la convivencia;
que adoptemos el secreto que se alza
como un puño cerrado
dispuesto a derribar el muro del orgullo,
lanzando sus piedras en jara
contra el recuerdo de una despedida prematura;
y si la enmienda prospera,
abandonemos nuestras sombras en el pretil
de un te quiero renovado.