henry david
Poeta recién llegado
Sentado a la orilla de ese crepúsculo agonizante me encuentro cansado, agotado de seguir esperando de seguir aguardando el momento y El tiempo indicado para lograr mi libertad.
En una encrucijada de la vida en una extraña circunstancia en la que la decepción se convierte en mi más dura herida. En medio de una coincidencia en medio de un mundo de azar que simplemente tengo que esperar.
A mi oído me susurra la voz de una princesa encantada, de una mujer que no buscaba, solo apareció de la nada. Una magia, Una esencia transmite su alma un hechizo que me encanta.
El tiempo corre muy aprisa y sin darme cuenta me ha cautivado su sonrisa que volando desde un sitio muy lejano se mezcla entre la brisa acariciando mi lastimada alma.
Fuego espiritual siento al soñar el día que te pueda encontrar, el momento en el que el universo conspira para hacer los sueños realidad.
Deseos incontenibles de robarme tu corazón
de perderme en tu olor de sentir tu sabor, probar tan perfectos labios seria mi perdición.
Quisiera ser tu presente, viajar dentro del espacio inerte que me impide tenerte, quitarte el miedo de dejar todo atrás y demostrarte que soy sincero que no te pretendo engañar y porque no decirte que me gustaría llegarte a amar