dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Una dama madura pero bella
en su lecho desnuda se encontraba
y pensando en su amante se tocaba
la fuente que el amor, fogoso, sella.
Pensaba en una flecha cual centella
que fuego abrasador veloz llegaba
y cual lengua de fuego acariciaba
dejando por su cuerpo suave huella.
Son muy largas las noches mi señora
en el helado lecho sin deseo
al faltar el amor de un hombre al lado.
Su imaginación crea lo que añora:
un bello cuerpo desnudo, feliz creo
de gozar de su dama y ser amado.
Eladio Parreño Elías
1-Septiembre-2012
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