Arre-ola
Poeta recién llegado
UNA DE FANTASMAS.
con calma la dosis suficiente para olvidarlo todo un sorbo de arco iris apenas-, el
sufrimiento pasaría pronto como un sueño (mas que importancia tiene la rapidez
en estos casos), y sin embargo, había un par de lagrimas juzgue el lector si de
alegría o de culpa. La muerte se le fue yendo poco a poco entre convulsiones
coloridas y delirios. De pronto, un suspiro largo, una sonrisa, y todo había
concluido. Se envenenó de bien, dirían más tarde, al leer en la nube sus últimas
palabras: no se culpe a nadie de borraron con esmero tal sentencia, todo lo
sucedido, de manera que solo unos cuantos se enteraron. Entre el asombro y la
impotencia se fueron alejando, no sin antes reflexionar en voz alta: hemos perdido
a otro fantasma, uno más que se va por la puerta falsa.