Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Caerán mis ropas al suelo
cuando la piel se pegue a los huesos,
y los tendones añoren,
los músculos que fueron fieros.
Habrá un amarillo aliado,
de un fruto más que dorado.
Y unas esquirlas tenues
de varas de un duro hierro.
Podré recordar si quiero,
si la mente no me pierde,
que mis labios jugaron besos
donde estallarán tus ecos.
Podré,
quisiera poder al menos,
imaginar que te bebo,
como el agua cristalina
de una escarcha que destila.
cuando la piel se pegue a los huesos,
y los tendones añoren,
los músculos que fueron fieros.
Habrá un amarillo aliado,
de un fruto más que dorado.
Y unas esquirlas tenues
de varas de un duro hierro.
Podré recordar si quiero,
si la mente no me pierde,
que mis labios jugaron besos
donde estallarán tus ecos.
Podré,
quisiera poder al menos,
imaginar que te bebo,
como el agua cristalina
de una escarcha que destila.