El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Viento sudeste,
lluvia como peste.
Hay días que estoy tan subido de tono,
que desafino del todo.
Hay días que me desbordo,
y llego chapoteando de ebrio hasta tu puerta.
Nadie contesta.
Recostado en la baranda.
El río gris podrido
me mira la cara de amargado.
Anzuelos vuelven sin el amor que esperabas.
Locura bien porteña.
Nada vuelve del pasado.
Al morocho del afiche cada vez le cuesta más esa sonrisa.
El mundo parece una radio sonando.
Yo sigo con la oreja pegada al parlante.
Caminando por bares y plazas,
Laburando.
Aturdido.
Cantando alegrías y penas,
durmiendo,
soñando.
Nunca hubiera creído ser tan ingenuo.
Las pilas se van gastando.
El mundo se ríe de mí,
con la oreja pegada al parlante
Sigo esperando que digan tu nombre.
(2002)
lluvia como peste.
Hay días que estoy tan subido de tono,
que desafino del todo.
Hay días que me desbordo,
y llego chapoteando de ebrio hasta tu puerta.
Nadie contesta.
Recostado en la baranda.
El río gris podrido
me mira la cara de amargado.
Anzuelos vuelven sin el amor que esperabas.
Locura bien porteña.
Nada vuelve del pasado.
Al morocho del afiche cada vez le cuesta más esa sonrisa.
El mundo parece una radio sonando.
Yo sigo con la oreja pegada al parlante.
Caminando por bares y plazas,
Laburando.
Aturdido.
Cantando alegrías y penas,
durmiendo,
soñando.
Nunca hubiera creído ser tan ingenuo.
Las pilas se van gastando.
El mundo se ríe de mí,
con la oreja pegada al parlante
Sigo esperando que digan tu nombre.
(2002)