Compañero, le cuento una... resulta que rondando los 10 años... por allá por mis pagos... siempre en las coches
solía ver estrellas fugaces deslizándose por lo alto del firmamento... Emocionado y apretando mis manos, como
a modo de un ruego piadoso... rezaba... pidiendo al mismo tiempo (como sabemos) día tras día un deseo... Una
noche uno de mis tíos se acercó y me dijo: "Me encanta ver la devoción y el sentimiento que le pones, al hecho de
pedir tus deseos cada vez que ves una estrella fugaz... PERO... lo cierto es que ningún deseo o pedido se hace rea-
lidad... si vos no comienzas a caminar la vida". Por entonces no comprendí: pero... con el tiempo me di cuenta que
para conseguir lo que uno desea... tiene que ir a buscarlo... porque nada de nada nos cae del cielo, y menos gratis...
Dentro de la simbología de su poema... su connotación... es diferente, porque nos muestra que los deseos más caros
de nuestras vidas suelen ser como las estrellas fugaces... poco nos duran y desaparecen de nuestras manos casi siempre...
Y, como es muy bello su mensaje, en verdad, le agradezco por haber sido motivo de mis evocaciones personales, y yo le
agrego, la interpretación a su entrega con todos mis respetos...