Gastón Viesti
Poeta recién llegado
Una gota de rocío hallé al mirarte,
Que de tu mejilla paseó hasta tu boca,
Pretendí rozar mis labios con esa joya,
Para apreciar bien, como sería besarte.
Un fino cabello que osó abandonarte,
Atesoré en mi palma para urdirme dueño,
Le froté mis yemas para plasmar mi sueño,
De apaciblemente poder acariciarte.
He concedido de esas gemas apropiarme,
Para anestesiar las horas, de tanto extrañarte,
Se ciñe mi núcleo y el aire es lacerante,
Hasta tú presencia, narcosis fascinante.
De tu deleitable néctar me quiero ungir,
Que tus sedosas hebras, acaricien mi piel,
La gota de rocío, en tus labios, sabe a miel,
Perceptibles encantos que deseo sentir.
Esperaba hallarte y no sabía buscarte,
Anhelé descubrirte más aún conocerte,
Lograr conquistarte, para siempre tenerte,
Y ahora al verte, mi corazón dice amarte.
Esa gota de rocío que hallé al mirarte,
Y que de tu mejilla se atrevió a tu boca,
Guardaré para siempre, tal joya preciosa,
Aunque algún bello día, yo logre besarte.
GASTON VIESTI
Que de tu mejilla paseó hasta tu boca,
Pretendí rozar mis labios con esa joya,
Para apreciar bien, como sería besarte.
Un fino cabello que osó abandonarte,
Atesoré en mi palma para urdirme dueño,
Le froté mis yemas para plasmar mi sueño,
De apaciblemente poder acariciarte.
He concedido de esas gemas apropiarme,
Para anestesiar las horas, de tanto extrañarte,
Se ciñe mi núcleo y el aire es lacerante,
Hasta tú presencia, narcosis fascinante.
De tu deleitable néctar me quiero ungir,
Que tus sedosas hebras, acaricien mi piel,
La gota de rocío, en tus labios, sabe a miel,
Perceptibles encantos que deseo sentir.
Esperaba hallarte y no sabía buscarte,
Anhelé descubrirte más aún conocerte,
Lograr conquistarte, para siempre tenerte,
Y ahora al verte, mi corazón dice amarte.
Esa gota de rocío que hallé al mirarte,
Y que de tu mejilla se atrevió a tu boca,
Guardaré para siempre, tal joya preciosa,
Aunque algún bello día, yo logre besarte.
GASTON VIESTI