El morador de la noche
Poeta recién llegado
Una gran mujer eres tú,
eterna combatiente.
Una maravillosa mujer eres tú,
dueña de mi razón.
De mil fortalezas llenas mi corazón.
De inmensas fronteras, cálidas,
rodeas mi alma, que llena
de sonrisas tuyas el cuarto de mis recuerdos.
Sólo me fascina tu ser,
y tú eres únca entre tantas.
Una escencia que florece al roce
de tus palabras es hermosa.
Y eres mi esperanza, temo por tí.
Te conviertes en la real ilusión,
que representa mi corazón.
Te quiero, bella dama.
Porque con tus risas
he forjado mi protección.
Espero mil sueños por tí...
Deseando tenerte entre mis brazos.
eterna combatiente.
Una maravillosa mujer eres tú,
dueña de mi razón.
De mil fortalezas llenas mi corazón.
De inmensas fronteras, cálidas,
rodeas mi alma, que llena
de sonrisas tuyas el cuarto de mis recuerdos.
Sólo me fascina tu ser,
y tú eres únca entre tantas.
Una escencia que florece al roce
de tus palabras es hermosa.
Y eres mi esperanza, temo por tí.
Te conviertes en la real ilusión,
que representa mi corazón.
Te quiero, bella dama.
Porque con tus risas
he forjado mi protección.
Espero mil sueños por tí...
Deseando tenerte entre mis brazos.
Armando Madrid Arce