Monsieur de Sans-Foy
Poeta recién llegado

El vizconde don Vittorio
de Ventimiglia y Orbieto,
aristócrata discreto
y juerguista muy notorio,
pasó toda su existencia
entre impúdicas mujeres
(que, al cumplir con sus deberes,
le trataban de vuecencia).
Era pulcro y atildado,
era higiénico y correcto...
y si tuvo algún defecto,
fue el quedarse embarazado.
¿Cómo fue? Nadie lo sabe.
Ocurrió, nadie lo duda.
Y contando con la ayuda
que la Ciencia, en caso grave,
hace justa y necesaria...
el vizconde suprascrito
trajo al mundo un condesito,
(por supuesto, con cesárea)
En la Iglesia, por decencia,
siendo un hombre de su clase,
no quisieron que constase
la materna procedencia...
y apelando al formulismo,
como madre, en vez de puta,
puso el cura: sconosciuta,
(lo que viene a ser lo mismo)
Le llegó la madurez
al vizconde giovinetto,
manteniéndose en secreto
lo del padre y su preñez.
Y aunque nunca le faltara
el cariño de su padre...
¡añoraba aquella madre
que el destino le negara!
La buscaba en la ruleta,
la buscaba en la taberna...
¡hembra cálida y materna
que le diera al nene teta!

Venga busca que te busca,
ha llegado a lo que es hoy,
que es el amo del Playboy,
donde tanta pelandusca
de medidas estelares,
extrayendo de la ropa
bien la proa, bien la popa...
saca dólares a mares.
Una historia rara y bella...
pero falsa, como Judas.
Y esas tías tan tetudas
son tan falsas como ella.
Se acabaron ya sus cuitas,
y del mundo no se esconde...
porque el hijo del vizconde
las prefiere maduritas.

Saludos de Monsieur de Sans-Foy
Mi blog: Zapaterías Rimadas
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