una historia cualquiera

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

por un jodido culo echaste tu vida por la borda

20 años para construir una familia y en cuestión de semanas conseguiste
mandarlo todo derecho y sin escalas a la mierda;
aquella noche de reunión social con los amigos
en el bar de siempre, viernes por la noche, la partida de dominó
no estabas borracho pero casi
la tipa en la barra reprimía los bostezos y de vez en cuando
le daba un sorbo desganado a su bebida
lo que te llamó la atención fueron sus piernas
largas como ríos de babilonia y exquisitamente torneadas
las tenía cruzadas y apuntaban hacia ti
tú repartías las fichas y entretanto les echabas un vistazo
cuando las descruzó, tu cerebro simplemente se apagó
tu mujer se te borró del recuerdo, también tus hijos
aquella encrucijada en sombras al fondo de una falda
se te antojó el puerto de salida hacia una nueva vida
emprender un excitante viaje que te hiciera volver a sentir
lo que desde hacía más de 20 años no sentías
la electrizante sacudida que provoca asaltar una tersa piel de mujer joven
-un cuerpo del que no conocieras aún la geografía
ni el aburrimiento de recorrer por enésima vez sus caminos-
la chica te guiño un ojo y abrió otro tanto el hilo de sus piernas
de pronto te creíste alí babá al pie de la gruta del tesoro
le dijiste a tus amigos nos vemos luego, putos
te acercaste a la barra y pediste un whisky y te sentaste junto a la fulana
mi nombre es villa, le dijiste, josé villa
mucho gusto, dijo ella, yo soy clodoviana
su puta madre, pensaste, qué puto nombrecito te fincaron
pero le dijiste, oh, entonces puedo llamarte ana
llegó el whisky, chocaron los vasos, ella empezó a hablar
tenía 21 años y estaba soltera
había estudiado un par de años de psicología pero lo había dejado
trabajaba ocasionalmente como encuestadora de casa en casa
ya sabes, le preguntas a la gente lo que piensa de algún puto detergente
o acerca del nuevo impuesto por tener mascotas, o por quién votaría
en las próximas elecciones para presidente si fueran mañana
no ganaba gran cosa pero sacaba lo suficiente para ir tirando
a lo mejor el siguiente semestre volvía a la universidad
aquella noche se había sentido sola encerrada en su cuarto de alquiler
se puso una mini, zapatos de tacón y ahora estaba platicando contigo
en la barra de aquel bar, tomando whisky, pensaba que eras un tipo guapo
no demasiado joven, pero de aspecto interesante
seguramente estarías casado y tendrías un par de hijos
a juzgar por tu traje tenías un buen trabajo
ganarías lo suficiente para darte algunos lujos
carro último modelo, el reloj suizo que llevabas, tus dientes casi perfectos
por la forma en que la mirabas ella casi podría jurar
que estabas ya ligeramente hastiado de tu matrimonio
nada tan serio como para pensar en divorciarse, claro
pero quizás ya rumiabas la opción de agenciarte una amante
alguien así más o menos como ella
flaca, joven, instruida, con buenas tetas
-"y te aseguro que en la cama me dejo hacer lo que se te ocurra"-
que tuviera todavía el culo en su lugar y lo más importante
que fuera discreta y se atuviera a mantenerse en un segundo plano
no hacerse ninguna expectativa en cuanto a cambiar de estatus
y contar con el fin de la relación al primer inconveniente que se derivase de ella
si tú estabas dispuesto, ella también lo estaba
sin compromiso, sin contrato, sin dobles intenciones
ella sólo tenía en mente poder acabar la carrera
con 5000 mensuales podría lograrlo y tú tendrías a cambio una amante
-"ya te digo, me pongo en todas las posiciones que te imagines"-
era como si la tipa te pudiera leer la mente
pagaste los tragos, salieron del bar y enfilaron al hotel de la esquina
para tener sólo 21 la cabrona cogía
como si hubiera cursado un máster de fornicación en los burdeles más cochambrosos de tailandia
te hizo alcanzar tres orgasmos y eso que estabas borracho
al despuntar el alba ya eras un pobre pendejo encoñado hasta los huevos
seis meses más tarde habías vendido la casa
el bmw 12 válvulas, la cabaña en la playa, te habías divorciado
le habías comprado a clodoviana un duplex de lujo en el country club
habías transferido 5 millones a su cuenta bancaria y todos tus paquetes de acciones
desde entonces llevabas 3 semanas sin verla
no te contestaba el teléfono, el guardia de seguridad del country te amenazaba
con hacerte llevar preso si volvías a rondar por el rumbo
tu encoñamiento se había agravado y encima tu corazón la extrañaba
sobre todo echabas de menos su risa, su especial sentido del humor
aquellos momentos después de coger cuando te decía

"pensaba que al llegar a tu edad a los hombres
ya se les habría quitado lo pendejo"





 
Última edición:
es sábado a medio día y al entrar al portal me encuentro con tu narración, siempre entretiene leer estas historias, ya que a veces hay que variar en la monotonía de las lecturas, gracias por compartir

saludos
 


lo que te llamó la atención fueron sus piernas largas como ríos de babilonia y exquisitamente torneadas


la chica te guiño un ojo y abrió otro tanto el hilo de sus piernas





¡¡Joder Villa!! Me embobé con esa comparación "piernas largas como ríos de babilonia..."

Ahh (suspiro) ¡¡¡Los ríos de Babilonia!!! Cuánta hermosura...

(suspirooo) hermoso...


Y en cuánto a lo demás, para no cortar con lo realista,
qué decirte... No hay cosa más odiosa que un hombre
que se enamora por una noche de sexo... ¡Qué fastidio!



Besos
 

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