Una historia de desamor

penabad57

Poeta veterano en el portal
Te regalé muchos ramos de rosas rojas.



Y un vestido de Armani.



Y un fin de semana en Londres.



Y unos pendientes estilo art noveau

-de oro y piedra preciosas-.




Pero aunque los aceptabas

-quién no-

tú en el fondo no querías mis regalos.



Lo que tú querías era a alguien

musculoso, jovial, con gustos

actuales: reguetón, una buena película

de Torrente, cinco horas de gimnasio

al día…



Yo en cambio te hablaba de Torrente

-pero de Torrente Ballester-

de poesía, del cine de la Nouvelle Vague,

de la música de los ochenta

y los noventa…



Qué aburrido, dijiste.



Al fin comprendí que no estábamos hechos

el uno para el otro

y que el amor no se compra.



Aunque eso fue después de tragarme

la discografía completa de Bad Bunny,

toda la saga de Torrente

-no me refiero claro está ni a los gozos y las sombras

ni a la saga fuga de J.B.-

y de aguantar como pude

dos meses intensivos

de gimnasio.

















 
Última edición:
Te regalé muchos ramos de rosas rojas.



Y un vestido de Armani.



Y un fin de semana en Londres.



Y unos pendientes estilo art noveau

-de oro y piedra preciosas-.




Pero aunque los aceptabas

-quién no-

tú en el fondo no querías mis regalos.



Lo que tú querías era a alguien

musculoso, jovial, con gustos

actuales: reguetón, una buena película

de Torrente, cinco horas de gimnasio

al día…



Yo en cambio te hablaba de Torrente

-pero de Torrente Ballester-

de poesía, del cine de la Nouvelle Vague,

de la música de los ochenta

y los noventa…



Qué aburrido, dijiste.



Al fin comprendí que no estábamos hechos

el uno para el otro

y que el amor no se compra.



Aunque eso fue después de tragarme

la discografía completa de Bad Bunny,

toda la saga de Torrente

-no me refiero claro está ni a los gozos y las sombras

ni a la saga fuga de J.B.-

y de aguantar como pude

dos meses intensivos

de gimnasio.

















Una historia también de incompatibilidad sentimental que fluye y eso me encanta, a medida que se desarrolla la lectura.
Creo que si no existen emociones en común, los vínculos se desvanecen,

No me atrevo todavía a cultivar este género tal vez porque tiendo a ser demasiado dura cuando se trata de temas reales.
Mientras tanto disfruto de la lectura.
También te queda muy bien este sector del portal.
Fue un gusto pasar por tus obras esta tarde.
Un abrazo y muy feliz inicio de semana.
 
Te regalé muchos ramos de rosas rojas.



Y un vestido de Armani.



Y un fin de semana en Londres.



Y unos pendientes estilo art noveau

-de oro y piedra preciosas-.




Pero aunque los aceptabas

-quién no-

tú en el fondo no querías mis regalos.



Lo que tú querías era a alguien

musculoso, jovial, con gustos

actuales: reguetón, una buena película

de Torrente, cinco horas de gimnasio

al día…



Yo en cambio te hablaba de Torrente

-pero de Torrente Ballester-

de poesía, del cine de la Nouvelle Vague,

de la música de los ochenta

y los noventa…



Qué aburrido, dijiste.



Al fin comprendí que no estábamos hechos

el uno para el otro

y que el amor no se compra.



Aunque eso fue después de tragarme

la discografía completa de Bad Bunny,

toda la saga de Torrente

-no me refiero claro está ni a los gozos y las sombras

ni a la saga fuga de J.B.-

y de aguantar como pude

dos meses intensivos

de gimnasio.

















A veces uno no está hecho el uno para el otro.

Saludos
 

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