Una historia muy triste

Wiccambar

Poeta adicto al portal
Cuando naciste yo aún era joven
tuve miedo de mi incompetencia,
pensé que había cometido un error,
te saque de mis brazos y
solo tenías un mes de nacida.

Regalé tu inocente vida
a unas manos que mataron tus sueños.
Supe que muchas veces sufrías en silencio
que llorabas y que aun lloras a escondidas.
Supe que el fruto de mi vientre no entendía
porque su madre no la quiso.

Te vi luchar frente a la vida,
desde que naciste, luchaste por vencer el dolor,
eras arrogante, llena de un orgullo que envenenaba tu alma
a veces mostrabas un odio por la vida,
aunque tus ojos reflejaban una profunda tristeza
nunca hablaste de lo que más te lastimaba.

Supe que un día acudiste al suicidio,
ya sin esperanza, sin ganas de seguir viviendo,
fui a visitarte estando aun inconsciente
sentí que todo había sido mi culpa
y lloré…

No olvido jamás cuando me preguntaste alguna vez de la virginidad
sin pudor te dije:
Si pierdes la virginidad no vales nada
Eres un cero a la izquierda
Como mujer no vales más que un perro.
Y solo bajaste tu mirada con gran decepción,
creo que sin querer destruí tu autoestima.

Sé que ahora me odias con gran dolor
que la gran culpa de tu sufrimiento he sido yo.
No quieres verme
No quieres hablarme
Te traje al mundo para ver tus sueños destruidos
tus ilusiones perdidas
tu esperanza sin luz ni llama,
con tu cruz a tus espaldas.

Te traje al mundo solo para saber que lastimé a mi propia sangre.
Sé que ahora tienes hijas, que las amas con tu propia vida,
que siempre, en tu mente y corazón piensas
que jamás harás con ellas lo que hizo tu madre contigo.
En silencio lloras por mí,
porque aunque te fallé como madre
me amas con gran dolor,
un dolor que no permite que me perdones,
ni aun a mi entierro quieres ir.
No me alcanzará la vida para tener tu perdón.


“Si hubieras estado a mi lado siempre
Serías mi reina
Y yo tu hija estaría a tus pies
Cuidando tus días y amándote por toda la vida”.
 
Cuando naciste yo aún era joven
tuve miedo de mi incompetencia,
pensé que había cometido un error,
te saque de mis brazos y
solo tenías un mes de nacida.

Regalé tu inocente vida
a unas manos que mataron tus sueños.
Supe que muchas veces sufrías en silencio
que llorabas y que aun lloras a escondidas.
Supe que el fruto de mi vientre no entendía
porque su madre no la quiso.

Te vi luchar frente a la vida,
desde que naciste, luchaste por vencer el dolor,
eras arrogante, llena de un orgullo que envenenaba tu alma
a veces mostrabas un odio por la vida,
aunque tus ojos reflejaban una profunda tristeza
nunca hablaste de lo que más te lastimaba.

Supe que un día acudiste al suicidio,
ya sin esperanza, sin ganas de seguir viviendo,
fui a visitarte estando aun inconsciente
sentí que todo había sido mi culpa
y lloré…

No olvido jamás cuando me preguntaste alguna vez de la virginidad
sin pudor te dije:
Si pierdes la virginidad no vales nada
Eres un cero a la izquierda
Como mujer no vales más que un perro.
Y solo bajaste tu mirada con gran decepción,
creo que sin querer destruí tu autoestima.

Sé que ahora me odias con gran dolor
que la gran culpa de tu sufrimiento he sido yo.
No quieres verme
No quieres hablarme
Te traje al mundo para ver tus sueños destruidos
tus ilusiones perdidas
tu esperanza sin luz ni llama,
con tu cruz a tus espaldas.

Te traje al mundo solo para saber que lastimé a mi propia sangre.
Sé que ahora tienes hijas, que las amas con tu propia vida,
que siempre, en tu mente y corazón piensas
que jamás harás con ellas lo que hizo tu madre contigo.
En silencio lloras por mí,
porque aunque te fallé como madre
me amas con gran dolor,
un dolor que no permite que me perdones,
ni aun a mi entierro quieres ir.
No me alcanzará la vida para tener tu perdón.


“Si hubieras estado a mi lado siempre
Serías mi reina
Y yo tu hija estaría a tus pies
Cuidando tus días y amándote por toda la vida”.


Hay errores que cuestan muchas vidas. Cada acción causa una reacción de la que muchas veces no somos conscientes y pueden marcar a otras personas hasta grados insospechados, por eso es tan importante reflexionar antes de actuar, antes de hablar...
Pedir perdón desde el corazón por esos actos, aligera la mochila para el que lo hace y para el que lo recibe.
Es un poema crudo de principio a fin, realista y reparable.

Un abrazo

Palmira
 
Hay errores que cuestan muchas vidas. Cada acción causa una reacción de la que muchas veces no somos conscientes y pueden marcar a otras personas hasta grados insospechados, por eso es tan importante reflexionar antes de actuar, antes de hablar...
Pedir perdón desde el corazón por esos actos, aligera la mochila para el que lo hace y para el que lo recibe.
Es un poema crudo de principio a fin, realista y reparable.

Un abrazo

Palmira
Gracias Uqbar, tu comentario es de gran valor...
saludos y que estes bien.
 
Estremecedores tus versos querida amiga... una historia que somete al sentimiento, los hechos que condenan hasta el punto de un perdón casi imposible y aún excede la conciencia y se desborda como un clamor desgarrado...
Sí que es triste la historia... gracias por compartir...
Te abrazo con todo mi cariño...
 
Cuando naciste yo aún era joven
tuve miedo de mi incompetencia,
pensé que había cometido un error,
te saque de mis brazos y
solo tenías un mes de nacida.

Regalé tu inocente vida
a unas manos que mataron tus sueños.
Supe que muchas veces sufrías en silencio
que llorabas y que aun lloras a escondidas.
Supe que el fruto de mi vientre no entendía
porque su madre no la quiso.

Te vi luchar frente a la vida,
desde que naciste, luchaste por vencer el dolor,
eras arrogante, llena de un orgullo que envenenaba tu alma
a veces mostrabas un odio por la vida,
aunque tus ojos reflejaban una profunda tristeza
nunca hablaste de lo que más te lastimaba.

Supe que un día acudiste al suicidio,
ya sin esperanza, sin ganas de seguir viviendo,
fui a visitarte estando aun inconsciente
sentí que todo había sido mi culpa
y lloré…

No olvido jamás cuando me preguntaste alguna vez de la virginidad
sin pudor te dije:
Si pierdes la virginidad no vales nada
Eres un cero a la izquierda
Como mujer no vales más que un perro.
Y solo bajaste tu mirada con gran decepción,
creo que sin querer destruí tu autoestima.

Sé que ahora me odias con gran dolor
que la gran culpa de tu sufrimiento he sido yo.
No quieres verme
No quieres hablarme
Te traje al mundo para ver tus sueños destruidos
tus ilusiones perdidas
tu esperanza sin luz ni llama,
con tu cruz a tus espaldas.

Te traje al mundo solo para saber que lastimé a mi propia sangre.
Sé que ahora tienes hijas, que las amas con tu propia vida,
que siempre, en tu mente y corazón piensas
que jamás harás con ellas lo que hizo tu madre contigo.
En silencio lloras por mí,
porque aunque te fallé como madre
me amas con gran dolor,
un dolor que no permite que me perdones,
ni aun a mi entierro quieres ir.
No me alcanzará la vida para tener tu perdón.


“Si hubieras estado a mi lado siempre
Serías mi reina
Y yo tu hija estaría a tus pies
Cuidando tus días y amándote por toda la vida”.
Muy triste es cierto. La vida enseña muchas cosas y todas, son porque son vividas. Estas cosas no se aprenden en los libros. A veces aprendemos demasiado tarde y muchas veces caemos en los mismos errores de los que fuimos victimas. Siempre es tiempo de rectificar, aunque ahí queda el dolor. Un tema que no creas que es tan raro en la vida de antes, e incluso en la de ahora mismo. En fin, me gustó por lo que tiene de enseñanza de que nuestros actos pueden tener muchas consecuencias y la mayoría malas. Un placer leerte y reconocerte, amiga. Besos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba