K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Érase una vez....
una princesa
que aun creía en cuentos de hadas
que aun creía en cuentos de hadas
Y en cielos azules
y en noches perpetuas estrelladas.
y en noches perpetuas estrelladas.
Pero una noche negra y sin luna,
una bruja malvada de apellido Soledad,
le arrebató sus cuentos y sus versos
y la encerró para siempre en un renglón de libro
en donde las palabras tropiezan con lágrimas
y la angustia solo tiene puntos suspensivos
Allí ya no existe la continuación de su historia,
y su vida sólo se limita a dolores anímicos
sin punto y coma.
Desde entonces la niña de los ojos pardos
dejó de soñar con ninfas de algodón.
- Si algún día encontrase a su otro lado del paraíso...
a la llave de aquella cerradura oxidada
donde duermen sus poemas de tiempos felices.
Si tan solo encontrase a la sola persona
que los dioses cortaron para ella
y limitar su mundo de atardeceres fantásticos,
si algún día se materializase esa sustancia
que mis sueños han descrito
dejó de soñar con ninfas de algodón.
- Si algún día encontrase a su otro lado del paraíso...
a la llave de aquella cerradura oxidada
donde duermen sus poemas de tiempos felices.
Si tan solo encontrase a la sola persona
que los dioses cortaron para ella
y limitar su mundo de atardeceres fantásticos,
si algún día se materializase esa sustancia
que mis sueños han descrito
y le dieran forma a su cuerpo,
y lo hiciera venir a mí
como la muerte
..Como cuando llama a mi puerta
con dos puñales bajo la manga
..Como cuando llama a mi puerta
con dos puñales bajo la manga
a inundar mi cama de pesadillas.
Porque aún no veo la luz del otro lado de mis versos.
Porque aún no siento calor dentro de mis manos.
Una noche de luna pálida soñé que le veía
¡Si! a la prolongación de mi organismo,
al portador de todas mis estrellas fugaces...
¡Estaba allí!
sentado en mi cama, y respiraba me veía
tenía la mirada triste mientras sonreía.
¡Era EL!!
lo sé, porque las venas me dejaron de sangrar.
Y en días como hoy
es el recuerdo de su voz lo que me mantiene,
Esa voz que rebana en dos la noche,
cada que me habla...
yo lo escucho, cierro los ojos y le escucho;
narrarme sus historias
de hombre solo, en tierras ajenas,
mientras entre risas entrecortadas
se le escapa algún suspiro, que yo,
se le escapa algún suspiro, que yo,
apresuro a capturar para tenerlo conmigo
hasta que amanezca, o quizá para hacerlo mío
cuando no me escuche.
El no sabe...
El no sabe de la pálida espera
cuando no me escuche.
El no sabe...
El no sabe de la pálida espera
que me ha encerrado entre renglones,
tampoco sabe porque cierro los ojos cuando le veo,
o por qué me posee el deseo de escribirle.
El está impedido para venir a verme
a sujetarme las manos, y despertar mis ansias...
Quizá alguna bruja o loba feróz lo encerró también
y por eso no lo ve por eso aun no sabe...
que una hora de mi día sin el en ella esta vacía,
que desde que descubrí el misterio de sus ojos,
ese verde invierno me persigue,
me quita el sueño...me hace feliz.
El no sabe...
que fantaseo con nuestras "playas y montañas"...
que cuando juego a ser feliz
se materializan nuestros sueños
se materializan nuestros sueños
de ser "grandes" juntos.
El no sabe..
que se parece tanto al hombre de mi vida,
es tan igual a él...
que si en éste momento alguien me dijese
que Dios no nos hizo para estar juntos
Juro que no pasaría un momento antes de que
YO me volviera ATEA.
Última edición: