Eduardo Bretón
Poeta recién llegado
Cierto día amanecí con tu ausencia a mi lado, se quedó el recuerdo junto a mi y nunca volví a ser el mismo. No te engañes nena, nunca deje de quererte, tal vez mutó lo que sentía por ti pero jamás deje de quererte. Aun recuerdo ir a tu lado sin barreras, sin estorbos, sin corajes. Lo que sea que la gente piense o diga me vale madres, yo te amé profundamente y sin pudor, te amé completamente, tal como eres y así me gustabas. Esa sonrisa lunática, estridente; tus lecturas y cuando cantabas sin cesar o te perdías en el tiempo y espacio, ensimismada en tus pensamientos, también cuando cocinábamos juntos. Todo de ti me encantaba, tus lunares, tu cuerpo pequeño y delicado, tus pies fríos y tus lonjitas que de repente aparecían cuándo fallaba la dieta, toda tú eras perfecta... El tiempo ha pasado y ya no somos los mismos, pero no te equivoques al pensar que te olvidé, sólo quiero que te valores siempre, que sepas que tu sonrisa, nena, catapulta al sol, hace temblar a la tierra y al océano... tu mirada es la caricia más sublime y el escucharte decir "te amo" es morir para nacer de nuevo.