LeGaQui
Poeta adicto al portal
Si lo que estoy escuchando en este momento es musica, entonces, prefiero dedicarme a oír el sonido del silencio...
Es torturante aquella cosa que algunos llaman música, un tiqui tac, un piri pan, y un no se que más, que no tiene nada de melodia ni mucho menos que sea tan armónico que digamos, y si nos ponemos a escuchar la letra tan repugnante que suelen poner ahí, creo que la definición de canción perderia todo el sentido. Pero bueno, que se puede hacer, a muchas personas le gusta escuchar esta musica, por que le ayuda a olvidar sus penas (o más bien a acordarse de lo sufridos que son), pero la mejor manera que olvidan esas penas es con cerveza en la mano. Cada vez que escucho estas canciones, me imagino a un montón de personas bebiendo con la botella en la mano, levantándola bien alto (yo también he hecho eso), saltando, moviendo las piernas sin compás alguno, sin marcar algún paso de baile, cada quien baila a su estilo y gusto; algunos subiendo y bajando medio cuerpo, otros como haciendo el ademán que tienen un cuchillo en la mano y empiezan hacer el ritual de los cuchillos, no falta por ahí un desadaptado que agita la cerveza y baña a sus compañeros, algunos huyen para no salir mojados, y entre ese laberinto empieza roces y empujones casuales o propósito, y es ahí donde te tropiezas con uno malhumorado, ése que fue a relajarse por que lo despidieron del trabajo, llegó a su casa no tenía luz ni agua por que el recibo estaba vencido, una nota que si no pagaban ese día el alquiler los botaban de la casa y a su mujer, para colmo de males, la encuentra con el vecino, o el carnicero, o el de la tienda, en plena sesión sexual en aquella cama que él ese dia había comprado. Qué puedes esperar de esa persona que has empujado (mínimo unos cuantos puñete hasta dejarte moribundo). Ahí empieza armarse las broncas, las peleas al estilo viejo oeste, golpes que van golpes que vienen, pero esta vez en carga montón, a uno lo agarra y lo linchan hasta tumbarlo en el suelo y patearlo peor que piñata, si alguien por ahí lo conoce o por compasión lo defiende también le cae algún perdido, las botellas empiezan a volar de un lado a otro, los vidrios rotos esparcidos por todo el piso, y si te salvaste del aterrizaje de la botella, te cortas con el que está en el piso. Todo se vuelve un caos, una batalla campa; aquellas batalla entre los griegos y los troyanos, es algo valiente y honorable a comparación de esta trifulca de cobardes, de los que les gusta esconderse detrás de un pico de una botella rota, o de un cuchillo bien filudo o de un famoso mata chancho; algunos pelean al ritmo de la musica que no deja de sonar, como si se tratara de algo normal y que fuera el fondo musical de un escenario. Sangres de desconocidos derramados en toda la pista de baile o en la tierra seca donde se organizo aquel show. La música sigue sonando, los aspirantes a cantantes piden al publico en general que se tranquilicen, luego que hubo más de seis muertos y unos veintes heridos, incluyendo a los de seguridad.
Este tipo de música es la que suena y te hacen sonar también si vas a esos lugares
Es torturante aquella cosa que algunos llaman música, un tiqui tac, un piri pan, y un no se que más, que no tiene nada de melodia ni mucho menos que sea tan armónico que digamos, y si nos ponemos a escuchar la letra tan repugnante que suelen poner ahí, creo que la definición de canción perderia todo el sentido. Pero bueno, que se puede hacer, a muchas personas le gusta escuchar esta musica, por que le ayuda a olvidar sus penas (o más bien a acordarse de lo sufridos que son), pero la mejor manera que olvidan esas penas es con cerveza en la mano. Cada vez que escucho estas canciones, me imagino a un montón de personas bebiendo con la botella en la mano, levantándola bien alto (yo también he hecho eso), saltando, moviendo las piernas sin compás alguno, sin marcar algún paso de baile, cada quien baila a su estilo y gusto; algunos subiendo y bajando medio cuerpo, otros como haciendo el ademán que tienen un cuchillo en la mano y empiezan hacer el ritual de los cuchillos, no falta por ahí un desadaptado que agita la cerveza y baña a sus compañeros, algunos huyen para no salir mojados, y entre ese laberinto empieza roces y empujones casuales o propósito, y es ahí donde te tropiezas con uno malhumorado, ése que fue a relajarse por que lo despidieron del trabajo, llegó a su casa no tenía luz ni agua por que el recibo estaba vencido, una nota que si no pagaban ese día el alquiler los botaban de la casa y a su mujer, para colmo de males, la encuentra con el vecino, o el carnicero, o el de la tienda, en plena sesión sexual en aquella cama que él ese dia había comprado. Qué puedes esperar de esa persona que has empujado (mínimo unos cuantos puñete hasta dejarte moribundo). Ahí empieza armarse las broncas, las peleas al estilo viejo oeste, golpes que van golpes que vienen, pero esta vez en carga montón, a uno lo agarra y lo linchan hasta tumbarlo en el suelo y patearlo peor que piñata, si alguien por ahí lo conoce o por compasión lo defiende también le cae algún perdido, las botellas empiezan a volar de un lado a otro, los vidrios rotos esparcidos por todo el piso, y si te salvaste del aterrizaje de la botella, te cortas con el que está en el piso. Todo se vuelve un caos, una batalla campa; aquellas batalla entre los griegos y los troyanos, es algo valiente y honorable a comparación de esta trifulca de cobardes, de los que les gusta esconderse detrás de un pico de una botella rota, o de un cuchillo bien filudo o de un famoso mata chancho; algunos pelean al ritmo de la musica que no deja de sonar, como si se tratara de algo normal y que fuera el fondo musical de un escenario. Sangres de desconocidos derramados en toda la pista de baile o en la tierra seca donde se organizo aquel show. La música sigue sonando, los aspirantes a cantantes piden al publico en general que se tranquilicen, luego que hubo más de seis muertos y unos veintes heridos, incluyendo a los de seguridad.
Este tipo de música es la que suena y te hacen sonar también si vas a esos lugares