Una lagartija en la barriga

Évano

Libre, sin dioses.
.

Siempre tuve una lagartija en la barriga
cosquilleando continuamente mis nervios.
Se habrá muerto, supongo, porque ya no mete prisa.

Toda una vida, sí, para entender tan poca rareza;
para entender y escuchar a la tortuga
y no a una alocada liebre que a ninguna parte iba.

Era consecuencia, supongo, de un cerebro de barro,
moldeable y dispuesto para cualquier alfarero.
Más me hubiera valido tener la cabeza de hierro
y unos pies de plomo anclados a la tierra.

Quizás no sea tarde, pero tampoco es temprano.
En la antesala de la muerte, ¿de qué sirve?:
¿al orgullo íntimo por haber crecido en los adentros?
Nadie verá en ellos, ni tus paisajes desdibujados, a medio olvidar.

Sólo sirve para incrementar la melancolía de no haber visto
por ir de prisa y no dar tiempo al tiempo ni a cada cuadro su marco;

y para preguntarte:¿dónde ibas si la meta siempre ha sido la muerte?
Lástima de tanta tardanza en comprender cosa tan simple
Ahora que murió el lagarto, supongo, me queda poco por caminar;
pero lo poco que me quede, quiero, de una vez por todas.

 
Última edición:
Interesante prosa poética, hermano. Particularmente me agradó en demasía desde la mitad hacia adelante. Son sin duda alguna unos mistéricos versos reflexivos. A tu salud.
 
Évano;4372319 dijo:
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Siempre tuve una lagartija en la barriga
cosquilleando continuamente mis nervios.
Se habrá muerto, supongo, porque ya no mete prisa.

Toda una vida, sí, para entender tan poca rareza;
para entender y escuchar a una tortuga
y no a una alocada liebre que a ningún sitio iba.

Era consecuencia, supongo, de un cerebro de barro
moldeable y dispuesto para cualquier alfarero.
Más me hubiera valido tener la cabeza de hierro
y unos pies de plomo anclados a la tierra.

Quizás no sea tarde, pero tampoco es temprano.
En la antesala de la muerte, ¿de qué sirve?:
¿al orgullo íntimo por haber crecido en los adentros?
N
adie verá en ellos, ni tus paisajes desdibujados a medio olvidar.

Sólo sirve para incrementar la melancolía de no haber visto
por ir de prisa y no dar tiempo al tiempo ni a cada cuadro su marco;
y para preguntarte:¿dónde ibas si la meta siempre ha sido la muerte?

Lástima de tanta tardanza en comprender cosa tan simple.
Ahora que murió el lagarto, supongo, me queda poco por caminar;
pero lo poco que me quede, quiero, de una vez por todas, respirar.



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Évano:
Aquí navegando por el océano de tus letras, "lagartija en la barriga" me atrajo el título, y esa apática sensación, revolucionados andamos de prisa y corremos lento. Esta parte me llamó poderosamente la atención:
Sólo sirve para incrementar la melancolía de no haber visto
por ir de prisa y no dar tiempo al tiempo ni a cada cuadro su marco;
y para preguntarte: ¿dónde ibas si la meta siempre ha sido la muerte?

Sin embargo ahí difiero de que la meta siempre ha sido la muerte, estoy convencida que es otra vez el principio. En fin. Te agradezco que las hayas compartido tus líneas, recibe abrazos y besos desde acá ♥
 
Évano;4372319 dijo:
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Siempre tuve una lagartija en la barriga
cosquilleando continuamente mis nervios.
Se habrá muerto, supongo, porque ya no mete prisa.

Toda una vida, sí, para entender tan poca rareza;
para entender y escuchar a la tortuga
y no a una alocada liebre que a ninguna parte iba.

Era consecuencia, supongo, de un cerebro de barro,
moldeable y dispuesto para cualquier alfarero.
Más me hubiera valido tener la cabeza de hierro
y unos pies de plomo anclados a la tierra.

Quizás no sea tarde, pero tampoco es temprano.
En la antesala de la muerte, ¿de qué sirve?:
¿al orgullo íntimo por haber crecido en los adentros?
N
adie verá en ellos, ni tus paisajes desdibujados, a medio olvidar.

Sólo sirve para incrementar la melancolía de no haber visto
por ir de prisa y no dar tiempo al tiempo ni a cada cuadro su marco;
y para preguntarte:¿dónde ibas si la meta siempre ha sido la muerte?

Lástima de tanta tardanza en comprender cosa tan simple.
Ahora que murió el lagarto, supongo, me queda poco por caminar;
pero lo poco que me quede, quiero, de una vez por todas, respirar.



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no en cualquier boca muere el pez, grato leerte
 
¡Pues Respira! que la muerte no sabemos cuando llega solo podemos intentar que nos encuentre viviendo a plenitud, habiendo reido, llorado , sabiendo amar, dar, desamar jejee y todo lo demas, o siendo conejos, tortugas o lagartijas...
Respira Señor Evano.
Abrazos lentos como tortuga pero seguro llegan!
 

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