Évano
Libre, sin dioses.
.
Siempre tuve una lagartija en la barriga
cosquilleando continuamente mis nervios.
Se habrá muerto, supongo, porque ya no mete prisa.
Toda una vida, sí, para entender tan poca rareza;
para entender y escuchar a la tortuga
y no a una alocada liebre que a ninguna parte iba.
Era consecuencia, supongo, de un cerebro de barro,
moldeable y dispuesto para cualquier alfarero.
Más me hubiera valido tener la cabeza de hierro
y unos pies de plomo anclados a la tierra.
Quizás no sea tarde, pero tampoco es temprano.
En la antesala de la muerte, ¿de qué sirve?:
¿al orgullo íntimo por haber crecido en los adentros?
Nadie verá en ellos, ni tus paisajes desdibujados, a medio olvidar.
Sólo sirve para incrementar la melancolía de no haber visto
por ir de prisa y no dar tiempo al tiempo ni a cada cuadro su marco;
y para preguntarte:¿dónde ibas si la meta siempre ha sido la muerte?
Lástima de tanta tardanza en comprender cosa tan simple
Ahora que murió el lagarto, supongo, me queda poco por caminar;
pero lo poco que me quede, quiero, de una vez por todas.
Siempre tuve una lagartija en la barriga
cosquilleando continuamente mis nervios.
Se habrá muerto, supongo, porque ya no mete prisa.
Toda una vida, sí, para entender tan poca rareza;
para entender y escuchar a la tortuga
y no a una alocada liebre que a ninguna parte iba.
Era consecuencia, supongo, de un cerebro de barro,
moldeable y dispuesto para cualquier alfarero.
Más me hubiera valido tener la cabeza de hierro
y unos pies de plomo anclados a la tierra.
Quizás no sea tarde, pero tampoco es temprano.
En la antesala de la muerte, ¿de qué sirve?:
¿al orgullo íntimo por haber crecido en los adentros?
Nadie verá en ellos, ni tus paisajes desdibujados, a medio olvidar.
Sólo sirve para incrementar la melancolía de no haber visto
por ir de prisa y no dar tiempo al tiempo ni a cada cuadro su marco;
y para preguntarte:¿dónde ibas si la meta siempre ha sido la muerte?
Lástima de tanta tardanza en comprender cosa tan simple
Ahora que murió el lagarto, supongo, me queda poco por caminar;
pero lo poco que me quede, quiero, de una vez por todas.
Última edición: