thequietdeath
Poeta recién llegado
Con la muerte sobre su cabeza,
un viento maligno cruza el espacio,
entre voces, risas y murmullos,
avanza lento, como queriendo
que sea mas largo el momento.
Inmerso en un abismo de odio y rencor,
con la mente aturdida y el alma vacía.
La oscura fuerza de los demonios
ha bebido la sangre de su corazón.
Ahora nada escucha, un eterno silencio
por segundos, el tiempo se ha detenido.
Solo se escucha en este instante
el poderoso ruido de un frío cañón.
Vuelve a la realidad, de golpe despertó,
con la mirada perdida, muy tranquilo
pero perdido en los oscuros abismos,
caminando entre los pasillos se retiró.
Y ella, instantes antes muy bella,
sin comprender, algo la quema,
se fue su voz, solo un grito escapa
de su roto corazón, se apaga.
Y a las sombras ahora desciende,
ha bebido de su propia sangre
ahogándose en los recuerdos
de su corta vida, volando
a la luz que a lo lejos mira
con un último suspiro
su alma entrega a la muerte
Dolor, llanto, angustia e impotencia,
un mar de pánico y desesperación,
el caos se apodera de sus corazones.
y el terror reina en todo su interior.
Una pesadilla, un imposible,
la incredulidad y el asombro
se presentan con un signo
de total interrogación.
Y el calvario apenas empieza
¿Que mente tan retorcida
Con su vida terminó?
¿Que es lo que paso?
Horas de angustia la gente vivió.
preguntas, respuestas, palabras,
miradas desencajadas,
miedo y confusión en los ojos
de los que lloraron y presenciaron,
tan ruin y baja acción.
Tu corazón y el mío lloró,
tú que lo viviste, y yo
que supe como pasó.
No hay palabras adecuadas,
tus ojos atraviesan mis entrañas
como filosas navajas.
Y al instante sentí todo el horror
que en esos instantes tu alma vivió,
y se hunde mi mente en el abismo,
ahora también confuso estoy.
No hay llanto, no hay miedo.
Prefiero mantener mi mente aislada,
no puedo pensar más que en hacer mi labor,
no hay tiempo para pensar en el dolor.
Pero muy en mis adentros, en mi mundo,
todo se torna una vez más negro,
y resurgen las pesadillas de mis sueños.
y otra vez estoy en un abismo, cayendo.
Escuchando las voces de mis recuerdos,
gritándole al ángel de mis infiernos,
en el umbral de mi no vida
allá donde sin FE, llora mi silencio.
Tal vez no lo comprendas, para entenderme
necesitarías leer mis pensamientos,
pues de momento mi alma se perturba
y mi calma se vuelve un desierto
árido, donde solo sopla el viento.
Y aunque estas a mi lado
las palabras se han esfumado,
solo puedo darte un abrazo,
mirarte y decirte con los ojos,
yo tampoco lo creo.
Y en ese abismo, recitando una plegaria,
mi alma elevo a los cielos,
para encontrar esa luz que antes
ha salvado mi tormento.
No me saca, pero me da consuelo,
y me hace entender, que nadie mas
que yo solo, puedo subir de este infierno,
una vez más a escalar este terreno.
Pero mientras, en el umbral de este encierro,
le dedico a ella, a la de los ojos serenos,
una plegaria recitada al viento, por su consuelo,
y una lagrima en el abismo de mi silencio.
Que tu alma vuele liberada y sin tormento
y nunca más sientas el crudo frío del invierno.
Que la paz inunde por siglos tu eterno sueño,
y sea la gloria un premio a tu vida de esfuerzo.
un viento maligno cruza el espacio,
entre voces, risas y murmullos,
avanza lento, como queriendo
que sea mas largo el momento.
Inmerso en un abismo de odio y rencor,
con la mente aturdida y el alma vacía.
La oscura fuerza de los demonios
ha bebido la sangre de su corazón.
Ahora nada escucha, un eterno silencio
por segundos, el tiempo se ha detenido.
Solo se escucha en este instante
el poderoso ruido de un frío cañón.
Vuelve a la realidad, de golpe despertó,
con la mirada perdida, muy tranquilo
pero perdido en los oscuros abismos,
caminando entre los pasillos se retiró.
Y ella, instantes antes muy bella,
sin comprender, algo la quema,
se fue su voz, solo un grito escapa
de su roto corazón, se apaga.
Y a las sombras ahora desciende,
ha bebido de su propia sangre
ahogándose en los recuerdos
de su corta vida, volando
a la luz que a lo lejos mira
con un último suspiro
su alma entrega a la muerte
Dolor, llanto, angustia e impotencia,
un mar de pánico y desesperación,
el caos se apodera de sus corazones.
y el terror reina en todo su interior.
Una pesadilla, un imposible,
la incredulidad y el asombro
se presentan con un signo
de total interrogación.
Y el calvario apenas empieza
¿Que mente tan retorcida
Con su vida terminó?
¿Que es lo que paso?
Horas de angustia la gente vivió.
preguntas, respuestas, palabras,
miradas desencajadas,
miedo y confusión en los ojos
de los que lloraron y presenciaron,
tan ruin y baja acción.
Tu corazón y el mío lloró,
tú que lo viviste, y yo
que supe como pasó.
No hay palabras adecuadas,
tus ojos atraviesan mis entrañas
como filosas navajas.
Y al instante sentí todo el horror
que en esos instantes tu alma vivió,
y se hunde mi mente en el abismo,
ahora también confuso estoy.
No hay llanto, no hay miedo.
Prefiero mantener mi mente aislada,
no puedo pensar más que en hacer mi labor,
no hay tiempo para pensar en el dolor.
Pero muy en mis adentros, en mi mundo,
todo se torna una vez más negro,
y resurgen las pesadillas de mis sueños.
y otra vez estoy en un abismo, cayendo.
Escuchando las voces de mis recuerdos,
gritándole al ángel de mis infiernos,
en el umbral de mi no vida
allá donde sin FE, llora mi silencio.
Tal vez no lo comprendas, para entenderme
necesitarías leer mis pensamientos,
pues de momento mi alma se perturba
y mi calma se vuelve un desierto
árido, donde solo sopla el viento.
Y aunque estas a mi lado
las palabras se han esfumado,
solo puedo darte un abrazo,
mirarte y decirte con los ojos,
yo tampoco lo creo.
Y en ese abismo, recitando una plegaria,
mi alma elevo a los cielos,
para encontrar esa luz que antes
ha salvado mi tormento.
No me saca, pero me da consuelo,
y me hace entender, que nadie mas
que yo solo, puedo subir de este infierno,
una vez más a escalar este terreno.
Pero mientras, en el umbral de este encierro,
le dedico a ella, a la de los ojos serenos,
una plegaria recitada al viento, por su consuelo,
y una lagrima en el abismo de mi silencio.
Que tu alma vuele liberada y sin tormento
y nunca más sientas el crudo frío del invierno.
Que la paz inunde por siglos tu eterno sueño,
y sea la gloria un premio a tu vida de esfuerzo.