roberetazos
Poeta asiduo al portal
Perdóname mujer, pero no hay nada peor que decir adiós y
creer que aquí nadie echa de menos a nadie; aquí todos nos echamos de menos y
no sé si es más doloroso el juego a no vernos o el juego a sentirnos aún más extraños,
pero de momento ya no hay aparcamiento para más posibilidades.
El parkímetro de las mismas está viciado con nosotros, aún no se cansó de ganar dinero y
ya no nos quedan más cojones que seguir pagando a la añoranza, con el fin de restar
a las demás traiciones.
El amor no se basa en un simple beso, en una promesa; se basa en el día a día,
en la reciprocidad, en el asunto mutuo, cosa que ya repetí en poemas anteriores,
pero mejor callarse porque ya hay versos que ya ni escucho.
Seguramente tú, como ya te dije: "vales mucho y todo se te queda pequeño",
pero todo se consigue estando sólo y sóla. Aquí de verdad todos merecemos algo más,
aunque siempre hay tiempo para añorar el arrepentimiento y el quizá.
Las luces con luz blanca ya no volverán a lucir más.
El fuego, la tierra y el aire seguirán siendo ateos y no volverán
a creer en más catástrofes naturales; siempre tendemos a idealizar las cosas,
a sentir que somos de otro mundo, con eso que tenemos que llaman mariposas,
mariposas tendrán algunos porque yo ya desde luego
tengo mariposas sí, pero que se comen mis intestinos.
No quiero más ostias ¡no! quiero ser yo mismo, ilusionarme, pero que esta vez,
sí tenga algún jodido sentido; levantarme cada mañana y
que no me responda sólo una jodida llamada, sino una llamada , dos besos y
un "te quiero" cuando llegue de trabajar a casa.
©2011 Roberto Zarco.
©www.robertozarco.com
©www.confechaminutoyhora.com
creer que aquí nadie echa de menos a nadie; aquí todos nos echamos de menos y
no sé si es más doloroso el juego a no vernos o el juego a sentirnos aún más extraños,
pero de momento ya no hay aparcamiento para más posibilidades.
El parkímetro de las mismas está viciado con nosotros, aún no se cansó de ganar dinero y
ya no nos quedan más cojones que seguir pagando a la añoranza, con el fin de restar
a las demás traiciones.
El amor no se basa en un simple beso, en una promesa; se basa en el día a día,
en la reciprocidad, en el asunto mutuo, cosa que ya repetí en poemas anteriores,
pero mejor callarse porque ya hay versos que ya ni escucho.
Seguramente tú, como ya te dije: "vales mucho y todo se te queda pequeño",
pero todo se consigue estando sólo y sóla. Aquí de verdad todos merecemos algo más,
aunque siempre hay tiempo para añorar el arrepentimiento y el quizá.
Las luces con luz blanca ya no volverán a lucir más.
El fuego, la tierra y el aire seguirán siendo ateos y no volverán
a creer en más catástrofes naturales; siempre tendemos a idealizar las cosas,
a sentir que somos de otro mundo, con eso que tenemos que llaman mariposas,
mariposas tendrán algunos porque yo ya desde luego
tengo mariposas sí, pero que se comen mis intestinos.
No quiero más ostias ¡no! quiero ser yo mismo, ilusionarme, pero que esta vez,
sí tenga algún jodido sentido; levantarme cada mañana y
que no me responda sólo una jodida llamada, sino una llamada , dos besos y
un "te quiero" cuando llegue de trabajar a casa.
©2011 Roberto Zarco.
©www.robertozarco.com
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