tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luego de una llamada supe que el mundo jamás volvería a ser el mismo.
Su personalidad sombría y turbada generó una atmósfera rara en el diálogo.
De pronto dijo:
¡Me he convertido en la muerte!!!
Siento de vez en cuando un vacío en la médula del miedo.
¡Me han diagnosticado Covid 19 dijo!
-Deje que hablara sin interrupciones. Continuó diciendo…
Vislumbro puntos blancos en la oscuridad, peces que vuelan en un mundo ficticio.
Quedé atrapado en un fragmento de mi vida casi sin tiempo.
No he perdido de vista a mi fauna fantástica.
He rogado que la imaginación no se me quite hasta el último segundo.
-Con poca respiración siguió el relato.
El reflejo delirante de mi rostro está observándome desde la pared.
Ha intentado comunicarse, gesticulando narraciones inconexas que rebotan en mi mente.
-Con voz tenue describe el momento lo mejor que puede.
La distopía breve y lo irremediablemente tétrico, aquello a lo que jamás pude darle entidad e inmediatez.
Ese punto inexacto, evolutivo donde el desorden y el abismo siguen siendo estériles.
Aquello del vacío de las sombras y las bombas amarillas.
Sé que esto parece no tener sentido. Pero cada vez que cierro los ojos aunque sea por un instante, se abren las puertas de mis mundos paralelos.
Igual no pasa nada.
Una parte de mí seguirá regresando del trabajo, escuchando música para camuflar la realidad.
La perra me esperará en el jardín de casa como de costumbre.
Simplemente espero haber sido un buen sujeto.
Su personalidad sombría y turbada generó una atmósfera rara en el diálogo.
De pronto dijo:
¡Me he convertido en la muerte!!!
Siento de vez en cuando un vacío en la médula del miedo.
¡Me han diagnosticado Covid 19 dijo!
-Deje que hablara sin interrupciones. Continuó diciendo…
Vislumbro puntos blancos en la oscuridad, peces que vuelan en un mundo ficticio.
Quedé atrapado en un fragmento de mi vida casi sin tiempo.
No he perdido de vista a mi fauna fantástica.
He rogado que la imaginación no se me quite hasta el último segundo.
-Con poca respiración siguió el relato.
El reflejo delirante de mi rostro está observándome desde la pared.
Ha intentado comunicarse, gesticulando narraciones inconexas que rebotan en mi mente.
-Con voz tenue describe el momento lo mejor que puede.
La distopía breve y lo irremediablemente tétrico, aquello a lo que jamás pude darle entidad e inmediatez.
Ese punto inexacto, evolutivo donde el desorden y el abismo siguen siendo estériles.
Aquello del vacío de las sombras y las bombas amarillas.
Sé que esto parece no tener sentido. Pero cada vez que cierro los ojos aunque sea por un instante, se abren las puertas de mis mundos paralelos.
Igual no pasa nada.
Una parte de mí seguirá regresando del trabajo, escuchando música para camuflar la realidad.
La perra me esperará en el jardín de casa como de costumbre.
Simplemente espero haber sido un buen sujeto.