Una madeja de sombras

AUGUSTO SILVA ACEVEDO

Poeta veterano en MP
UNA MADEJA DE SOMBRAS



Yo he hecho una madeja con las sombras,
porque el crepúsculo tenía nombre de mujer
y la noche aroma y piel de hembra enamorada.
Era mía la madrugada y mía la luz del alba,
y el dulce vino que ayudaba en el invierno.
Cuando los dedos entumecidos y olvidados,
no tenían alimento en la fragua de tu cuerpo,
solo las sombras me engañaban, repitiendo
con el latir de un reloj nocturno y frío
y con el tictac tormentoso del tiempo,
que los pasos que escuchaba, eran pasos de tu amor...
Y era el olvido quien besaba mi piel y era la soledad
quien cantaba mi locura y era la muerte quien
tocaba mi existencia y mi torturado corazón...

Augus
28 de mayo 2003.



 
UNA MADEJA DE SOMBRAS



Yo he hecho una madeja con las sombras,
porque el crepúsculo tenía nombre de mujer
y la noche aroma y piel de hembra enamorada.
Era mía la madrugada y mía la luz del alba,
y el dulce vino que ayudaba en el invierno.
Cuando los dedos entumecidos y olvidados,
no tenían alimento en la fragua de tu cuerpo,
solo las sombras me engañaban, repitiendo
con el latir de un reloj nocturno y frío
y con el tictac tormentoso del tiempo,
que los pasos que escuchaba, eran pasos de tu amor...
Y era el olvido quien besaba mi piel y era la soledad
quien cantaba mi locura y era la muerte quien
tocaba mi existencia y mi torturado corazón...

Augus
28 de mayo 2003.





Todo el sentir se encierra en uno y guarda sus recuerdo para hacernos presente todo el ambiente entre versos , porque así se impregna el momento y al idea de ella .
Un gusto pasar por sus letras , nos vemos , saludos y estrellas.
 
UNA MADEJA DE SOMBRAS



Yo he hecho una madeja con las sombras,
porque el crepúsculo tenía nombre de mujer
y la noche aroma y piel de hembra enamorada.
Era mía la madrugada y mía la luz del alba,
y el dulce vino que ayudaba en el invierno.
Cuando los dedos entumecidos y olvidados,
no tenían alimento en la fragua de tu cuerpo,
solo las sombras me engañaban, repitiendo
con el latir de un reloj nocturno y frío
y con el tictac tormentoso del tiempo,

que los pasos que escuchaba, eran pasos de tu amor...
Y era el olvido quien besaba mi piel y era la soledad
quien cantaba mi locura y era la muerte quien
tocaba mi existencia y mi torturado corazón...

Augus
28 de mayo 2003.




La idea de ella configurada en ese presente que son
los recuerdos y que uno deja abrir en ese impregnado
"sacrilegio", hermoso a la vez de recrear pasados. felicidades.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 

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