Una Mañana más
Voy a Sueca. Está lloviendo,
fresca la mañana está.
Sale el tren de la estación
del centro en la capital.
Las vías cortan en dos
gran parte de la ciudad
encerradas entre torres
y solares sin labrar.
Al salir a campo abierto,
hacia el este, ves el mar,
los sembrados de naranjos
nos impregnan de azahar.
Pasan pueblos tan pegados
que no sabes donde estás
Masanassa, Benetusser
y justo en medio Alfafar.
En llegando a Catarroja
se empiezan a distanciar.
Al borde de la Albufera
crece verde el arrozal.
Sollana entre Silla y Sueca
es del arroz capital.
Almacenes a la entrada
para el grano descascar
y fábricas que empaquetan
para al mercado enviar.
Algunas villas campestres
en medio del naranjal
y algunas blancas casetas
entre la vía y el mar.
Dejamos atrás Sollana,
de aquí a Sueca sin parar.
En Sueca me demoré
por asuntos a trasmano
así que me fui a comer
en restaurante cercano
que tenía buen menú
con el precio muy barato.
Primero un arroz caldoso
a puro estilo cubano,
solomillo al roquefort
con huevo frito a su lado,
berenjenas rebozadas
con papas completa el plato
que con vino de la casa
queda bien acompañado.
De postre crema de fresa
en un fresco granizado
y por supuesto un café
con su copa y buen cigarro.
En el regreso a Valencia
iba medio adormilado...
Voy a Sueca. Está lloviendo,
fresca la mañana está.
Sale el tren de la estación
del centro en la capital.
Las vías cortan en dos
gran parte de la ciudad
encerradas entre torres
y solares sin labrar.
Al salir a campo abierto,
hacia el este, ves el mar,
los sembrados de naranjos
nos impregnan de azahar.
Pasan pueblos tan pegados
que no sabes donde estás
Masanassa, Benetusser
y justo en medio Alfafar.
En llegando a Catarroja
se empiezan a distanciar.
Al borde de la Albufera
crece verde el arrozal.
Sollana entre Silla y Sueca
es del arroz capital.
Almacenes a la entrada
para el grano descascar
y fábricas que empaquetan
para al mercado enviar.
Algunas villas campestres
en medio del naranjal
y algunas blancas casetas
entre la vía y el mar.
Dejamos atrás Sollana,
de aquí a Sueca sin parar.
En Sueca me demoré
por asuntos a trasmano
así que me fui a comer
en restaurante cercano
que tenía buen menú
con el precio muy barato.
Primero un arroz caldoso
a puro estilo cubano,
solomillo al roquefort
con huevo frito a su lado,
berenjenas rebozadas
con papas completa el plato
que con vino de la casa
queda bien acompañado.
De postre crema de fresa
en un fresco granizado
y por supuesto un café
con su copa y buen cigarro.
En el regreso a Valencia
iba medio adormilado...
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