Con los suspiros delicados del viento matinal
y las dormidas cuerdas de mis noches de esperanza,
con el suave tintineo de una armónica celeste
y el impetuoso oleaje del violín de mis deseos,
compondré para ti una melodía silenciosa
que en armoniosos acordes diga
sin palabras, sin sonidos, sin señales,
la admiración y el encanto que me inspiras;
que nada hay en mi vida más alegre
ni tan suave ni tan bello ni tan mágico
como la hermosura de tu rostro cuando ríes,
como la imagen vaporosa cuando llegas,
como la luminosa transparencia de tus ojos,
como el indescifrable misterio de tu ser,
Ya es larga mi existencia y no he hallado,
ni en mis sueños ni en anhelos o ilusiones,
la luz incomparable que de tu aura emana
ni la canción maravillosa cuando me hablas,
ni la inefable solemnidad de tus silencios.
Sólo pienso que casi exacto paralelo contigo haría
un ángel que a la tierra descendiera
y en el estanque de mis tiempos se mirara,
pero que no alcanzara a mirar con tu mirada,
que no tuviera el encanto de tu risa,
que no pudiera acariciar con tus caricias,
que no atinara a volar como tú vuelas,
Ay amor, esta tierna melodía poco dice
y, tímida, apenas a emular se atreve
la exacta tesitura de los ritmos límpidos
que nacen del pentagrama inigualable de tu alma.
y las dormidas cuerdas de mis noches de esperanza,
con el suave tintineo de una armónica celeste
y el impetuoso oleaje del violín de mis deseos,
compondré para ti una melodía silenciosa
que en armoniosos acordes diga
sin palabras, sin sonidos, sin señales,
la admiración y el encanto que me inspiras;
que nada hay en mi vida más alegre
ni tan suave ni tan bello ni tan mágico
como la hermosura de tu rostro cuando ríes,
como la imagen vaporosa cuando llegas,
como la luminosa transparencia de tus ojos,
como el indescifrable misterio de tu ser,
Ya es larga mi existencia y no he hallado,
ni en mis sueños ni en anhelos o ilusiones,
la luz incomparable que de tu aura emana
ni la canción maravillosa cuando me hablas,
ni la inefable solemnidad de tus silencios.
Sólo pienso que casi exacto paralelo contigo haría
un ángel que a la tierra descendiera
y en el estanque de mis tiempos se mirara,
pero que no alcanzara a mirar con tu mirada,
que no tuviera el encanto de tu risa,
que no pudiera acariciar con tus caricias,
que no atinara a volar como tú vuelas,
Ay amor, esta tierna melodía poco dice
y, tímida, apenas a emular se atreve
la exacta tesitura de los ritmos límpidos
que nacen del pentagrama inigualable de tu alma.