Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Una mesa y una silla
En un lugar de inmundicia había una mesa y una silla, donde un viejo cansado quitaba un piojo a su barbilla. Tenía los ojos sedientos y el pelo tan rojo tenía, que tenía un rojo alimento, la zanahoria que a veces comía. Algunos llamaban conejo, al viejo que rojo creía en un dios de rojos alientos cuando al viento quemado sus dientes reían. Tal fue el viejo mentado en los tiempos, que al cubo se hundían, por el espacio tan poco cuadrado, sin los rojos momentos que los círculos guían, espacios y tiempos que son desmembrados en los huesos etéreos que de antiguo decían: los conejos y muchos no se quedan en cinta, aunque hay más que burros, y zanahorias las vidas, son de vidas difuntos que al cementerio pedían las zanahorias del huerto, resucitar a los muertos en un lugar de inmundicia, donde un conejo cansado quita un piojo a su barbilla por el espacio tan poco cuadrado, que al cubo fue a dar el piojo que puso rojez sobre el burro, cuando picores son barbas y las barbas cerillas, que prendieron el fuego del mundo , una mesa y una silla.
En un lugar de inmundicia había una mesa y una silla, donde un viejo cansado quitaba un piojo a su barbilla. Tenía los ojos sedientos y el pelo tan rojo tenía, que tenía un rojo alimento, la zanahoria que a veces comía. Algunos llamaban conejo, al viejo que rojo creía en un dios de rojos alientos cuando al viento quemado sus dientes reían. Tal fue el viejo mentado en los tiempos, que al cubo se hundían, por el espacio tan poco cuadrado, sin los rojos momentos que los círculos guían, espacios y tiempos que son desmembrados en los huesos etéreos que de antiguo decían: los conejos y muchos no se quedan en cinta, aunque hay más que burros, y zanahorias las vidas, son de vidas difuntos que al cementerio pedían las zanahorias del huerto, resucitar a los muertos en un lugar de inmundicia, donde un conejo cansado quita un piojo a su barbilla por el espacio tan poco cuadrado, que al cubo fue a dar el piojo que puso rojez sobre el burro, cuando picores son barbas y las barbas cerillas, que prendieron el fuego del mundo , una mesa y una silla.