Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sosia con el acuñado frio de una moneda
me provoca hasta el calor de los bolsillos de las lombrices
deseando no tener agujeros por donde caerme.
Si hubiese tenido ojos hoy, lejos de mi letargo elegido,
la tierra no sabría qué gusto tiene la tristeza;
si las profundidades no hubiesen mordido
todos mi lamentos sin preguntarse si maduré en el camino,
como sabrían del gusto al lamido de mis sombras
clandestinas y residentes escondidas del matinal
olor a pan nuevo, pero recostadas en los musgos de mis paredes,
que también me dan frescura.
Me siento el exiguo acto de un transeúnte
que no paga lo adquirido en el humo efímero.
Lo hace por el reflejo, sin grima y carente de valor,
…lo que sobra tal vez no haga falta…
No quisiera valer lo que una moneda,
tampoco quisiera parodiar su anatomía.
Pero hoy que la tristeza ha pagado
con mi sonrisa cuneiforme, esas partituras
del viento al rozar el suelo desprolijo de hojas
haciendo una manifestación de quebradizos
llantos sin clorofila;
de quebrachos blandos como el músculo
de la manteca en una mañana de verano,
como la pintura de los toboganes, consumidos
por la felicidad de los niños.
Hoy pagó con mi pecho todas esas cosas pequeñas,
el hormiguero en desespero desmoronado
por algún paso distraído;
l a muerte de un pétalo antes que lo hayan mimado,
las espinas antes de sacar el ADN a algún enamorado,
Y otras cosas más que ya no veo por estar tan ciego,
Eso es ser cotidiano…mas monedas a un verso en desespero.
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