Sommbras
Poeta adicto al portal
Ella está de perfil degustando un café con movimientos de seda. Desde esta mesa de la cafetería, no puedo ver sus ojos. Lamento de amor sin amor: todos los ojos que conocí son ciegos. Otros salieron de mí llenos de ira. Ojos repletos de la más abundante nada. Tengo que encontrarme con su mirada, en los ojos está escrita la transparencia, el miedo, la apatía, la paz, el deseo que devora o el amor.
Tierna mujer suspendida entre las flores del café, una mujer viva en la terraza de una cafetería, es maravilloso mirarte.
Te deslizas hacia la taza
y cisne en travesía pareces.
Me gustaría imaginarte desnuda,
quitarte ese vestido blanco
cerrado al mundo y contenido.
Una llama
quema mi corazón.
No levanta ningún humo.
Nadie lo intuye.
Dulcísima máter
a tu lado inocencia se respira,
y en conjunto feliz refundes
nieve, ave, margarita, querube y lira.
Dilatada perla pareces,
rediviva
para reproducir la alegría.
Vienen a buscarte,
aparcó cerca de ti un coche.
Subes a él y no te giras.
Te diluyes en el esplín*
de las linternas de los coches que circulan.
Aún escalo por la montaña de su pecho.
Eran sus ignotos ojos la suma del ardor.
Todas las mujeres
quedan amenazadas por las sutilezas
que ella me trajo y me regresan.
Me levanto de la mesa.
Mis piernas son patas de caballo
que levantan con esfuerzo su dolor.
..
.
Jesús Soriano
Por petición:
esplín. (Del ingl. spleen, bazo, hipocondría). m. Melancolía, tedio de la vida
Tierna mujer suspendida entre las flores del café, una mujer viva en la terraza de una cafetería, es maravilloso mirarte.
Te deslizas hacia la taza
y cisne en travesía pareces.
Me gustaría imaginarte desnuda,
quitarte ese vestido blanco
cerrado al mundo y contenido.
Una llama
quema mi corazón.
No levanta ningún humo.
Nadie lo intuye.
Dulcísima máter
a tu lado inocencia se respira,
y en conjunto feliz refundes
nieve, ave, margarita, querube y lira.
Dilatada perla pareces,
rediviva
para reproducir la alegría.
Vienen a buscarte,
aparcó cerca de ti un coche.
Subes a él y no te giras.
Te diluyes en el esplín*
de las linternas de los coches que circulan.
Aún escalo por la montaña de su pecho.
Eran sus ignotos ojos la suma del ardor.
Todas las mujeres
quedan amenazadas por las sutilezas
que ella me trajo y me regresan.
Me levanto de la mesa.
Mis piernas son patas de caballo
que levantan con esfuerzo su dolor.
..
.
Jesús Soriano
Por petición:
esplín. (Del ingl. spleen, bazo, hipocondría). m. Melancolía, tedio de la vida