JuanSan
Poeta fiel al portal
¿Newton de que hablaba?
no creo que fuera de física,
yo creo que discutió con su mujer
y su tercera ley
nació de la mala química
y de una noche de frío canapé,
"a toda acción
existe una reacción
igual y de sentido contrario",
acciones cometidas,
consecuencias reaccionarias,
te cambio un beso por tu caricia,
un insulto por mi desprecio,
tu bofetada por mi lágrima,
mis letras por tu mirada.
Este Newton
realmente filosofaba,
buscaba explicación
a no dormir en su cama,
buscaba en su interior
la razón
por la que su mujer lloraba...
..."¡si te traje una flor!"
"¡a las cuatro de la mañana!"
"¡pero si pensaba en tu voz!"
"¿y por que no me llamas?"
y al no ser
la primera vez,
enunció su tercera ley
en la que la fuerza de sus actos
ejercía una inercia en su cuerpo
hacia el frío y duro diván.
Newton,
a mi no me la das,
tu estabas en tu salón
barriendo ese jarrón
que te acababa de lanzar
cuando te pusiste a pensar
que la velocidad de ese jarrón
que tu mujer te lanzó
cuantificaba la fuerza de su rabia...
..ya está,
tu segunda ley enunciada,
por un florero
que ya no es nada.
Así pues,
Don Isaac,
confío que su matrimonio
haya sabido encauzar,
pero no vaya de físico,
sólo es un hombre más.
no creo que fuera de física,
yo creo que discutió con su mujer
y su tercera ley
nació de la mala química
y de una noche de frío canapé,
"a toda acción
existe una reacción
igual y de sentido contrario",
acciones cometidas,
consecuencias reaccionarias,
te cambio un beso por tu caricia,
un insulto por mi desprecio,
tu bofetada por mi lágrima,
mis letras por tu mirada.
Este Newton
realmente filosofaba,
buscaba explicación
a no dormir en su cama,
buscaba en su interior
la razón
por la que su mujer lloraba...
..."¡si te traje una flor!"
"¡a las cuatro de la mañana!"
"¡pero si pensaba en tu voz!"
"¿y por que no me llamas?"
y al no ser
la primera vez,
enunció su tercera ley
en la que la fuerza de sus actos
ejercía una inercia en su cuerpo
hacia el frío y duro diván.
Newton,
a mi no me la das,
tu estabas en tu salón
barriendo ese jarrón
que te acababa de lanzar
cuando te pusiste a pensar
que la velocidad de ese jarrón
que tu mujer te lanzó
cuantificaba la fuerza de su rabia...
..ya está,
tu segunda ley enunciada,
por un florero
que ya no es nada.
Así pues,
Don Isaac,
confío que su matrimonio
haya sabido encauzar,
pero no vaya de físico,
sólo es un hombre más.