Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
UNA NOCHE DE LLUVIA
Una noche de lluvia,
el viento golpea la ventana de mi cuarto,
guardo silencio,
sólo quiero escucharlo,
como va su melodia silbando,
mientras los árboles se van desnudando.
Es un canto alegre el que me deja oír,
miro a través de la ventana, como con las hojas secas
va jugando,
las arrastra en un suave remolino
y las va elevando en sus brazos,
veo como se las va llevando,
Oh que daría por se un hoja,
ser envuelta en su manto
y por él abrazada,
sin que nada importara,
más que ser por él llevada y por sus brazos abrazada.
Oh que daría por ser una hoja,
que la lluvia empapara mi cuerpo
y con sus manos él me secara,
es un delirio perderme en este viento,
como acaricia mi cuerpo, como estallo en silencio,
su juego me sigue seduciendo,
entre el viento y la lluvia, me voy perdiendo.
Oh en un instante despierto,
estoy en mi cuarto durmiendo,
no soy una hoja seducida por el viento.
Una noche de lluvia,
el viento golpea la ventana de mi cuarto,
guardo silencio,
sólo quiero escucharlo,
como va su melodia silbando,
mientras los árboles se van desnudando.
Es un canto alegre el que me deja oír,
miro a través de la ventana, como con las hojas secas
va jugando,
las arrastra en un suave remolino
y las va elevando en sus brazos,
veo como se las va llevando,
Oh que daría por se un hoja,
ser envuelta en su manto
y por él abrazada,
sin que nada importara,
más que ser por él llevada y por sus brazos abrazada.
Oh que daría por ser una hoja,
que la lluvia empapara mi cuerpo
y con sus manos él me secara,
es un delirio perderme en este viento,
como acaricia mi cuerpo, como estallo en silencio,
su juego me sigue seduciendo,
entre el viento y la lluvia, me voy perdiendo.
Oh en un instante despierto,
estoy en mi cuarto durmiendo,
no soy una hoja seducida por el viento.