Xisquio
Poeta recién llegado
[FONT="]Desde mi ubicación
creo ver el viento,
también la brisa,
imagino tu silueta
y una bella sonrisa.
Unos labios rojos carnosos
llamándome a conocerlos,
unos brazos extendidos
de un cuerpo deseoso.
En mi mente admiro tu silueta,
en mis recuerdos, tus palabras,
una evocación perfecta,
para una sublime lectura
de palabras directas.
Los árboles al compás del viento,
inician su movimiento,
mientras el sol, cual aliado del amor
se esconde para no ver
tanta entrega de pasión.
Hojas en el suelo,
secuaces testigos
de sudor enmarcados
por tal movimiento de amor.
Ya hay penumbras y se acrecienta tal pasión,
que savia recorre tu cuerpo,
no trates de igualar tal ritmo,
de tal infinito viento,
este no descansara y
en tormenta se convertirá,
desgarrara tus ramas
y tu oposición al silencio
rasgara la tranquilidad
de tal lujuria complementada
al deseo inigualable
de tal dicha realizada.
El viento ha cesado,
los árboles y arbustos
están controlados,
solo una brisa abraza,
envolviendo con su pasión
ya una tranquila relación.
El sol nuevamente asoma
y parece guiñar un rayo
creo ver en el, una serena aceptación,
de imaginar de como fue,
tal noche de pasión.
creo ver el viento,
también la brisa,
imagino tu silueta
y una bella sonrisa.
Unos labios rojos carnosos
llamándome a conocerlos,
unos brazos extendidos
de un cuerpo deseoso.
En mi mente admiro tu silueta,
en mis recuerdos, tus palabras,
una evocación perfecta,
para una sublime lectura
de palabras directas.
Los árboles al compás del viento,
inician su movimiento,
mientras el sol, cual aliado del amor
se esconde para no ver
tanta entrega de pasión.
Hojas en el suelo,
secuaces testigos
de sudor enmarcados
por tal movimiento de amor.
Ya hay penumbras y se acrecienta tal pasión,
que savia recorre tu cuerpo,
no trates de igualar tal ritmo,
de tal infinito viento,
este no descansara y
en tormenta se convertirá,
desgarrara tus ramas
y tu oposición al silencio
rasgara la tranquilidad
de tal lujuria complementada
al deseo inigualable
de tal dicha realizada.
El viento ha cesado,
los árboles y arbustos
están controlados,
solo una brisa abraza,
envolviendo con su pasión
ya una tranquila relación.
El sol nuevamente asoma
y parece guiñar un rayo
creo ver en el, una serena aceptación,
de imaginar de como fue,
tal noche de pasión.