Vi reflejarse mi alma en el cristal,
Y vi. la cortina blanca mostrar la luna
y muy allá a lo lejos el cielo gamal
también las centellas rodear la luna
un carruaje nevar de la senda floral
de colores de dioses en cada una
de las telas de la magia boreal,
los caballos flotaban como una
pluma en el aire, el mar con sus
olas golpear, armaban con
todo aquello un despertar y vi
un rostro asomarse del carruaje,
una joven sonreír, en que era
capaz de detener el mundo, una flor
adornaba su cabello, su veste hecho
de sedas de reyes armonizaban el aire,
sus ojos surcaban toda mi alma hasta
ver en mi el rubor en mis rostro.
Las hojas de hace ya mil primaveras
engalornaban como niños correr
en el jardín y yo sin poder decir
nada bese tu mano y
acariciaste mi triste rostro
Y vi. la cortina blanca mostrar la luna
y muy allá a lo lejos el cielo gamal
también las centellas rodear la luna
un carruaje nevar de la senda floral
de colores de dioses en cada una
de las telas de la magia boreal,
los caballos flotaban como una
pluma en el aire, el mar con sus
olas golpear, armaban con
todo aquello un despertar y vi
un rostro asomarse del carruaje,
una joven sonreír, en que era
capaz de detener el mundo, una flor
adornaba su cabello, su veste hecho
de sedas de reyes armonizaban el aire,
sus ojos surcaban toda mi alma hasta
ver en mi el rubor en mis rostro.
Las hojas de hace ya mil primaveras
engalornaban como niños correr
en el jardín y yo sin poder decir
nada bese tu mano y
acariciaste mi triste rostro