En la alborada del tiempo
sentado al sol de la tarde,
brilla el lucero del alba
al horizonte que arde.
Mientras se va descolgando
la luz entre aceras grises,
confundiendo sus matices
con filigranas opacas,
que van llegando.
Y en el trono de tus besos
que a la noche también llegan,
la sonrisa de mis ojos
embelesada te espera.
En su mirada esperanza
y en su esperanza la meta,
y en la línea de partida
el vuelo de una cometa
que va dejando en su estela,
un pulgarcito dormido
en su barquito de vela.
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